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Mostrando entradas de 2012

¿y qué más da...?

Otra vez detestando el roce del aire en mi cuello y pidiéndome las estrellas. Pero las estrellas no se pueden regalar aunque nos sobren los motivos y vuelves a las andadas mientras el cielo se pone tonto. Será porque no salen de mí estas ganas de nada menos de ti.
Buscando coordenadas exactas de desencuentros coincidentes, acabamos como siempre con el nunca. O como nunca con el siempre.
Yo out of reach y tú ofuscado porque puedo ser sin ti y soy.
Que "si me quiere, me buscará" y eso pensamos los dos a sabiendas que ninguno hará nada.
Yo porque ya he hecho más de lo posible en buscar y tú porque te estancas en nuestra imposibilidad de querer.
La cagas y vuelves a cagarla. Y después de tantos controla un poco, corazón, a mí ya me da igual. Que si no estás, mejor. Entiéndeme como yo entendí que tu forma de quererme eran las mil formas de perderme. Y déjame buscar los puntos finales entre los suspensivos que te esfuerzas en ir añadiendo.
Que desde hace tiempo, si me permites…

y cuando la luna empiece a bostezar, se te escapará el amor entre los acordes de la canción que nunca pudiste escribir.

Ayer llegó el invierno con su solsticio. Y también tenía que llegar el fin del mundo. Pero llegaste tú.
Otra vez detestando el roce del aire en su cuello y pidiéndole las estrellas. Pero las estrellas no se pueden regalar aunque os sobran los motivos y vuelves a las andadas mientras el cielo se pone tonto cuando ella arranca a bailar en el jardín de tus ojos.
Será porque no salen de mí estas ganas de nada menos de ti. Que la verdad es de Dios y del Diablo la razón.
- Yo siempre había preferido ser hipótesis que certeza.
- Fuera tapujos, que si te rompes ya te arreglaré.
El viento arremolina arco iris y sombras en las esquinas. Entiéndeme como yo entendí que tu forma de quererme eran las mil formas de perderme. Y déjame buscar los puntos finales entre los suspensivos que te esfuerzas en ir añadiendo.
- Pídeme besos, que a mí siempre me quedan.
- Pero eso sería avanzar p'atrás...
y yo no soy un cangrejo.

bienvenidos al club de los corazones engañados.

He vuelto a perder los papeles (si es que los tenía) o quizás me haya vuelto a engullir la fuerza de tu centro gravitacional. No lo sé.
Pero qué lejos estamos... y yo he vuelto a apostar más de la cuenta. Miedo y ganas a partes iguales. Volveré a arruinarme o reinaré sobre nuestra ruina. Y aún a sabiendas que es más probable la primera, aquí estoy...

Esperando el día ciento ochenta y ocho.

miedo al desastre volcado en un extremo del edredón.

Me paseo por los tejados bordeando los canalones. Tamborilean las ideas mientras bailo con las dudas. Y un trago por cada luna.
En el solsticio de invierno se acabará el mundo, pero nos cogerá en el campo de plumas.
Que no me hablen de temperaturas si no han sentido tu piel sobre sus huesos. Que no me cuenten de oscuridad si no han caído en el abismo de tus pupilas. Que no me digan de los silencios si nunca los han gritado. ¿Qué sabrán de esperanza si no se han colado en mi iris? ¿Qué sabrán de Nada, si nada es todo y todo es nada?
Que no digan las perritas falderas que soy gata maula. Que se callen,que las perras solo ladran.
Y yo... voy y vengo cuando me da la gana.
Yo araño tu espalda y estremezco tu corazón con mis garras.
Te sobresaltan los sentimientos y los ahogas en un aullido. ¿Cómo piensas cerrar tus cicatrices si tienes heridas nuevas? Ay, Amor, no has aprendido bien las reglas.
¿Sorprendido?
El juego acabó jugando mejor que tú. Vete, no te he pedido que te quedes. Y no…

he's not perfect, but he's all I want.

Nos hemos roto. Sí, los dos.
Empezamos a cosernos las heridas en Julio (o quizás era Agosto), fue de esas casualidades que te salvan la vida. La persona adecuada que aparece justo en el momento oportuno. Decía que yo era su salvación, lo que no sabía era que, en realidad, era mi salvación. Y me salvó.
Se convirtió en mi sonrisa y se colgó de mis pensamientos. Se reía de mí y de mi torpeza. Me decía que era el caos perfecto. Le contaba que mi espacio vacío era tan enorme que no se llenaba con nada. Y me ahogaba. Él se esforzaba en hacerse cada día un poco más grande y devolverme el aire que me hacía falta. A veces, incluso más.
Me pintó los días grises con sus tonterías y me apartó de la autodestrucción. Me cuidó como si de verdad importara y fue llenando mi vida. Primero con un gorro de paja correteando por un parque entre conciertos, después con una botella de vodka (que no era de ninguno de nosotros dos) en la playa una noche con niebla, más tarde inventamos eso que llamábamos &quo…

que muero porque enciendas el mar de mis labios o puede que toda mi escalera.

Tengo tantas cosas que decir y tan pocas maneras de hacerlo que me encuentro repetitiva.
Que empiezan a sonar los primeros acordes de I don't give up y todo lo malo parece desaparecer dejándome en una paz inhumana. Me teletransporta a principios de Abril, dejándome unos labios rojos con ganas de amor.
Podría contar la forma en la que me liberé del vacío, aunque no estoy muy segura de cómo lo hice y a veces todavía creo que no lo he acabado de lograr. Pero sí podría afirmar con absoluta certeza que dejar de esperar algo que daba por hecho que no iba a ocurrir hizo que ocurriera. Que si M no va al mar, el mar va a M. Aunque no quiero quitarle méritos al señor Olvido y por supuesto a las catorce vidas que me quedan por vivir.
 Y que ahora, me encuentro en un momento plácido aunque a veces la cosa va mal porque me da por esperar. Y ya se sabe, las cosas empiezan a ir mal cuando uno comienza a esperar algo de alguien ycuando el mar está aparentemente en calma, esconde muchas corriente…

casi no recuerdo que te había olvidado.

Diciembre llama a la puerta y me trae una carta de Noviembre:

Mi querida Alexandra, no me he podido despedir de ti. Me he ido por la puerta de atrás porque no he sabido cumplir mis deberes. Sé que me llamas el mes del Amor y sé que te he decepcionado. La verdad es que Nostalgia se apoderó de mí durante más de la mitad y sé que no es excusa. Tú no te merecías eso. Tú merecías el mes del Amor. Y aunque empecé bien, aunque crucé un par de vidas con la tuya, no lo he conseguido. No supe ver que lo que en realidad querías era lo que tenías. Se rompió la cadena que ataba el reloj a las horas y volaste. Por eso te traigo a Diciembre, sabrá hacerte feliz. Al menos le he dejado instrucciones para que lo haga. No olvides todo lo que aprendiste conmigo sobre casas blancas, buganvilias y celos de hojalata, primeras discusiones y primeros despertares, principios de infinito y maneras que apuntan a final. Recuerda eso de compartir cama sin compartir corazón y doblarse antes que partirse. Te dejo con…

hazme rabiar hasta que no pueda evitar besarte.

Busca entre mis puntos suspensivos el motivo. Encuéntrame como única solución. Y cuando te des cuenta, ven.
Derritamos el ayer, el hoy y el mañana; que no exista el tiempo. Que nos escapamos de sus leyes, tú y yo somos atemporales.
Reduzcamos el lejos y el cerca de los quilómetros que nos separan. Que estemos juntos, en la misma línea. Aquí y ahora.

Y repetir que en las tierras cerca del mar se arreglan los destrozos con un par de mentiras. Y llenar el suelo de arena, jugar con las caracolas y que te caigan los huevos al suelo al ver el candor de mi alma. Después una copa de vino y un plato de pasta. Dormir yo contigo y tú conmigo bajo una colcha azul. Las piernas abiertas abrazando la soledad que se desvanece y la sonrisa vertical que vierte lágrimas saladas. Amanecer con una ducha de agua caliente y la vida corriendo por las venas. Con los ojos brillantes, fulgiendo de emoción. El pelo mojado, ralo, deslizándose por la espalda. Una espalda blanca como la nieve y con lunares. Ya ves,…

¿realmente quieres tenerme?

A golpes que me dejó aquella obsesión. Tú no me entenderás.
Las mañanas se tiñen de tu vida entera. Fuera el frío ha secado mi jardín y ya no te sientes un bicho raro.
Y frena.
La reproducción aleatoria me traiciona, Si te vas... empieza a sonar. Mi corazón se encoge, se hace pequeño, las costuras se rompen y se resquebraja mil veces más. La angustia me perfora debajo del esternón y el vacío me engulle soltando un gemido desgarrador de desconsuelo.
No puedo.
Ni siquiera quiero.

que esto solo es un pequeño secreto.

El cielo gris cubría la ciudad, que no heroica, pero sí dormía la siesta. Las cosas inmutables habían cambiado. El suelo era el mismo, pero yo no. El Domingo inesperado me lleva a pisar tus calles sin ti. Extraño paralelismo de vidas, que siendo la misma, es tan distinta. Y tú nunca tan lejos pero siempre tan dentro.
Sin darme cuenta el tiempo ha pasado. Me encuentro aquí sentada, a pocos días de cumplir los veinte. Quien me conozca sabe que odio cumplir años. Lo que nadie sabe es la razón. Y a esa razón, ahora, hay que sumarle otra.
Dicen que no importa el tiempo que pase sino lo que pase en ese tiempo. Pues siguiendo el compás de los suspiros que das -me dice la conciencia- sigues rota. Y más que nunca.
Yo que estaba convencida de haber superado el dolor. Yo que había dejado de ser la tristeza personificada. Yo que me autoengaño y lo sé. Porque no es peso, es vacío. Y el vacío me asfixia. El vacío es espacio que me ahoga, en el espacio no hay oxígeno. En el espacio no hay nada. Na…

ya no sé qué tipo de aire respiro.

A ver si escribiendo menos consigo decir más. Que después de sobrevivir a 'Septiembre no es Septiembre sin ti' y 'a mi Octubre le faltas tú', llega Nostalgiaviembre.
Me repica el corazón porque M me mira desde el balcón de sus ojos amarillos, se ha puesto el traje oscuro. No llueve pero el suelo está húmedo y me encaramo como puedo. El beso, como un castigo divino, nos rompe los huesos porque no nos besamos donde sabemos. El lugar correcto es en tus labios. Y nos quedamos con las ganas. Todo había concluído... sin haber empezado.
A veces tan fría que quemo. ¿No ves que se la suda? Llevan tiempo esperándose, eran dos orgullos paralelos. De un fleco de mi alma herida: restos de sábanas, colcha, somier y colchón. La diferencia entre dejar que pase y dejarlo pasar. Al final solo quedan cenizas.
¿Hoy no lloras? me pregunta el corazón cuando golpeo la pared, como si golpear esa pared te hiciera volver.
Quién me iba a decir que cuando acabara de zurcir las heridas de las noch…

besarte hasta perder el control.

Podría revelar el silencio detrás de cincuenta y tres ladrillos.
Podría comentar cómo el agua se desliza sobre la piel.
Podría declarar gemidos en soledad.
Podría desarrollar cómo una barba desprende magia al contacto con una mejilla.
Podría ilustrar la preocupación en un cojín.
Podría interpretar lo que no se logra decir con palabras y se descarga con un puño en la pared.
Podría enseñar a volar a un ángel sin alas.
Podría justificar el masoquismo de unas manos que no quieren darse por vencidas.
Podría razonar sobre la tristeza y su encanto.
Podría manifestar las estaciones rojas y bocas azules que necesitan recorrer unos pies. 
Podría decir cómo hacer el domingo especial.
Podría hablar sobre cómo hacer que una causalidad parezca una casualidad.
Podría aclarar que no se puede besar sin antes haber perdido el control.
Podría explicar la ausencia con ciento veintisiete maneras de echar de menos.
Podría escribir también sobre las doce formas en las que se puede amar durante dos…

y si te vas, no vuelvas más.

Los ojos azules responden y las palabras se clavan como sus pupilas en todos mis puntos de inflexión.
'No te ofendas' dice. Y yo no pienso, se me nubla la mirada.
Me da igual, como todo lo demás, ha perdido importancia. Ahora nada es suficientemente importante para mí. No haría nada por nadie. Y lo siento, porque quizás él sí merecería que luchara un poco. Puede que algún día diga que sí o sea yo quien acabe recordándole su nuestra falta de tendenciosidad y la terapia pendiente (solo porque hace que mis ojos sigan destellando esperanza, porque mi naufragio sería más bonito en su iris y porque se empeña en ser una causa perdida).

Pero se desmenuzan los sueños. Insisto en no juntar los párpados. La mirada olvidada no me ha perdido. Aunque me ha recordado en la barra de algún bar.
Como cobarde que es siempre me deja a mí la parte difícil. 'Es incapaz' y le disparó en el corazón. Ya no llora y no está triste.
En el cielo ella vive libre y a mi alrededor solo hay grito…

quizás en otro contexto hubiera significado que necesita irse lejos, al espacio, y disfrutar de las estrellas con los ojos cerrados.

Me da miedo la enormidad donde nadie oye mi voz. Me da miedo la insignificancia del ser humano frente a la grandeza del mundo.
Huele a tierra mojada, como cuando me miraste como si no lo hubieras hecho nunca.
La brisa te lleva y te trae, te remueve, te mezcla, te enreda. Si me sueltas entre tanto viento, ¿cómo voy a continuar? Así que cogí las cuerdas de los líos e hice un nudo fuerte para que no se perdieran.
Desanudas el silencio y sales por el conducto de ventilación rompiendo el sonido de mi garganta. Las cuerdas vibran y dices que vives en el eco de mi voz.
'¿Has llorado?' me pregunta entre líneas tu subconsciente mientras vas a oscuras. 'Me importas' respondo iluminando tu oscuridad.
No quiero un final feliz, solo quiero serlo.
Respiro y pienso en la fragilidad de la vida. En que hoy estás y mañana eres nada, solo un recuerdo dentro de esas mentes que luchan contra el olvido. Y tú... te deslizas como si fueras de viento y al contacto con mis dedos te desvanecier…

te tengo, te pierdo, te agarro, te suelto, te vas, te espero, te busco, te encuentro, te acercas, me alejo, te escucho, te cuento, te compro, te vendo, te odio, te quiero, me besas, te muerdo, te abrazo, te aprieto, me duermo, te sueño…

Me miró a los ojos y me gritó: '¿Quieres saber qué me pasa? Pasa que no pasa nada. Eso me pasa.'
Y yo... no pude hacer más que abalanzarme sobre él; le besé. Era un principio que apuntaba maneras de final.

Y un año más tarde, Nada suena en mi cabeza; y me ahogo.

no podía concebir que un ángel fuera más espléndido.

Eh, que el Otoño no es tan triste si tienes con quién compartirlo. O con quién intentarlo, una y mil veces.
¿Me hará tostadas para desayunar? No lo sé. Dejaré que me sorprenda. Dejaré que el sol entre por la claraboya y seque los pantanos de mis brumas y queme los tronos donde reinen dudas.
Sí, él es mi sol (o era). Le pedí que no dejara de brillar, porque brilla(ba) tanto que incluso me hac(ía)e brillar a mí.
De verdad que iba a dejarme llevar porque la Ilusión viene a buscarme y me da otra oportunidad. Me ofrece un Octubre al lado de unos brazos que no me dejan caer, con unas manos que tratan de arreglarme. Pero el miedo se hace grande y empiezo a cuestionarme si está bien entregarse a alguien que te ama... Ni siquiera estoy segura de si quiero que sea él quién me arregle. Dejarse querer sin poder dar la misma moneda de cambio no es justo. Jugar con dos personas mientras tienes a una tercera en la cabeza no es muy ético. No hay ninguna excusa que pueda justificar un comportamiento co…

cuando recuerdo cómo sus ojos conseguían brillar en la oscuridad.

Domingo camuflado en Jueves y primera lluvia de Octubre. Entre nubes de cinismo las baldosas se multiplican y se imitan ínfimamente. Se refleja en ellas la luz del baño y no es del Siroco. Las tejas se revolucionan, se abren y se parten dejando caer gotas. Gotas que llenan de humedad estas paredes que se pudren cada vez más con el paso de los días. Ni siquiera las ratas quieren pasar. ¿Quién va a querer una morada como esta? Donde nunca pasa nada y el suelo se resquebraja debajo de sus pies. Por alguna grieta sale una araña que lo persigue maliciosa y escapa. Se agacha para recolocar la baldosa que ha movido y el barro le tiñe las manos que se tornan de color oscuro, como su corazón. Ahora solo piensa en ella, que le dejó solo.
Dijo que hacía dos meses que la esperaba, pero no sabía que lo importante no es cuánto esperas, sino a quién.
Entonces ella apareció y le dijo esta noche tú no duermes solo. Como un hada le tocó con su magia y él pensó que le había obsequiado, que era un afortu…

aunque a veces nos cueste el mundo entero, hagámoslo girar.

HOY (TE) NECESITO.

HUIR.



si un tiempo atrás alguien me lo hubiera contado, sin duda alguna habría dicho que no.

Demasiado difícil para ser Lunes, demasiado pronto para ser Martes.
Demasiado tarde para probarlo, demasiado improbable para arrepentirse.
Estoy cansada de los cobardes. De los que no arriesgan por no perder. De los que podrían ganar pero prefieren no tener esperanza y volverse egoístas por no mostrarse débiles. ¿Débiles? ¿A caso no es más fuerte el que se muestra vulnerable que el que se esconde tras su aparente fortaleza?
Dicen que es mejor no esperar nada de nadie pero ¿no crees que es un poco utópico? Yo creo que es algo inevitable. Aunque seas un egoísta.
Y yo seguía con mi monólogo interior, atormentada, pensando en el destino y su causalidad o quizás en las coincidencias y sus casualidades... Quién sabe si en ti, en él y en él. ¿Los lunes de Octubre, dónde estarás? Y entonces me dijo:
-¿Hoy qué mentira quieres escuchar: te he echado de menos, nunca te olvidé o te quiero?
- Sorpréndeme.
- No me iré de tu vida.
Le miro incrédula. Y le reto con la mirada. Me echo a reír. Había l…

y perdí, una vez más.

Hay cosas inevitables, como llorar en un concierto cuando ponen tu canción. Así es como Si te vas sonó justo antes que La vereda de la puerta de atrás. ¿Casualidad? Quién sabe. Yo he dejado de buscar razones.
Última prueba. Superada. ¿Y ahora qué?
Cuando empezaron a tocar los primeros acordes de Dulce introducción al caos, me crucé con sus ojos amarillos. Con su sonrisa, sus mejillas y sus manos. Fui valiente (aunque no del todo). Pero qué estúpida me sentí. Lo vi claro. Había apostado mal. Y antes de que pudiesen darse cuenta los demás, me fui. Volví a la multitud para perder mi individualidad y ser una más.
En medio de toda esa gente aglomerada fui capaz de ver nada. Para mis ojos no había nada. Hasta que me crucé con esos ojos amarillos. Sí. ¿No he hablado nunca de mi pequeño de ojos amarillos verdad? Pero ¿qué quieres que te diga cuando me vienes a ver? Hola ¿qué tal? muy bien, me voy tengo cosas que hacer.
Me arriesgo y me siento estúpida. Pierdo otra vez.
Para el tercer movimi…

pero sabía que allí no se escribían canciones que no fueran con tres solos desafinados.

Hablo del vacío. De las hojas que se arremolinan en los rincones, de las palabras que se lleva el silencio y de las lágrimas que tragan las alcantarillas. De los árboles que se desvisten y nosotros que nos anudamos. Del olor que deja la lluvia después de la tormenta y la tormenta antes de la calma. De la falta que me haces tú y la falta que me hace él. De jugar con la magia de las palabras y cambiar de persona en él sin que nadie se dé cuenta. De los días grises, las calles grises y las personas grises. De las melenas al viento, los despojos del alma y las miradas saturadas. De heridas abiertas que no sangran pero tampoco cicatrizan. De que en realidad me importas menos de lo que creo y de que la sonrisa asoma por la comisura de sus labios cuando resigue la costura de mi espalda. De que la Ilusión no se da por vencida nunca. Y de que yo estoy apostando por las tres cuartas partes.
Que yo, deberíavolver a sonreír.

un beso guarro que no sale bien y cierra de un portazo la puerta del coche.

La luna me ilumina, en esta ruina entra la claridad. Y ahora, ¿quién llama al Olvido? Un tira y afloja, un vete y quizás. Sabía que aparecerías.
Rompiste tu palabra y volviste. Resulta extraño estar de acuerdo con tu perfecto opuesto. Será eso de los imanes, que se atraen. Amar y odiar hasta el punto de juntar los extremos. Hablar de jodernos pero no en una cama. No podías dejar que me fuera así sin más. Tenías que odiarme, aunque ya te avisé, 'no serás capaz de odiarme'. Al menos un poco, recuperé la importancia que nunca me habías quitado y que tan bien habías sabido ocultar. No sé si gano yo o no, pero sonrío. Déjame con mi egocentrismo, nos llevamos bien.
Gritos que se echaban de menos, reconócelo. Hacía tiempo que nos debíamos una muerte. Una de estas peleas con palabras que desgarran. Una de estas en que mi lengua viperina te deja desarmado. Con un poco de suerte incluso un agua salada resbala por las mejillas. A lo mejor, te está pidiendo a gritos que no te vayas, solo…

un otoño que busca un escenario que no sea una cama.

Me levanté con dos pestañas en la mejilla. En otro momento las hubiera soplado y habría pedido dos deseos, pero aquel día no.
Aquel día recordé cuando una mañana al despertar a tu lado me dijiste 'no te muevas', acercaste tu mano, me acariciaste con los dedos y cogiste la pestaña. Acto seguido la tiraste al suelo. Me escandalicé. Te creías demasiado mayor para pedir deseos, para creer en ciertas cosas. Lo que no sabías es que nunca se es demasiado mayor para dejar de creer en la vida. Para perder la fe y la esperanza.
Yo recordando el balanceo de tus pestañas sincronizado con el columpiar titilante de mis ojos, me percaté que en la oreja me faltaba algo, faltaba un pendiente. Como cuando los perdía después de (no)dormir contigo y a la mañana siguiente regirábamos las sábanas para encontrar la pequeña perla. O cuando me prometías que buscarías mis horquillas y mis gomas de pelo, aún a sabiendas que no las recuperaría nunca. Y de todo lo que perdí contigo, eso es lo de menos. …

no eran las manos de octubre, ni las ocho vidas que se gastaron en el primer asalto.

Imagen
'No eres la mancha negra en el mapa blanco.'
Y entonces decido apostar. Apostar por la vida y por las tres cuartas partes.
Apuesto por ti.

T'estimo compi.

por si acaso, yo te guardo un infinito que está cerca de mis labios.

Fue un adiós muy doloroso pero ya se me ha pasado.
Me llaman Octubre desde que solo hablo de ti y podría decir que lo hice todo, pero sht.
Prohibido recordar es la promesa que me hago, a sabiendas que no la cumpliré. Al menos no soy tan estúpida como para prometer que (te)voy a olvidar.
Abrir. Asomarse. Salir. Llamar. Volver a entrar. Cerrar. Blindar. 
No me quedan puertas, pero sí muchas ventanas. Lo has entendido bien.
Después de acabar con el silencio, con el ruido, con la ausencia, con la indiferencia, con el dolor, después de escribir el final que nunca quise, después de poner el último punto, aparece. El Amor pasó por mi lado en forma de sonrisa. Supe que era él porque es inconfundible la manera en que me pone nerviosa, la manera en que no puedo parar quieta porque me puede la vergüenza. Me miró con unos ojos almendrados y me preguntó si estaba ocupado. Le respondí que no y le hice un hueco apartando mis destrozos. La verdad es que llegaba justo a tiempo, yo acababa de desocu…

si el amor es una pregunta, tú eres mi única respuesta.

Su llegada era inminente y lo sabía(mos). Otoño me sopló en la cara con su viento huracanado y se rió de mí burlón. Las primeras hojas que arrancaba de los árboles, revoloteaban a mi alrededor. Sentí frío y ausencia. Pero ni una pizca de tristeza, solo una punzada letal de nostalgia.
Mi estación favorita ya no me traía felicidad. Y un año después me preguntaba cuánto tiempo más iba a dejar escapar, a cuántas personas echaría por la que ya no está.
Y de repente dejó de oscurecer. Levanté la vista al cielo y el negro estaba tornándose de un color azul. Llegaba a casa y se hacía de día. Amaneció el veinticuatro.
Palpando las paredes y tropezando con algún que otro objeto llego a mi habitación. Cierro la puerta y enciendo la luz. En medio, en el suelo, la mariposa. Con una ala rota. ¿Qué coño hace la mariposa en el suelo y con el ala rota?  Me río ante tal desgracia. Me río ante tal coincidencia. Y me rompo un poco más yo también. Una lágrima se desliza tranquilamente por mi mejilla, mi…

hay personas que es mejor olvidar, cosas que es preferible no saber y momentos que es mejor no recordar.

Hola (des)amores.
Voy a dedicar esto a mi club de fans (me he enterado recientemente que existe), a todos vosotros que leéis mis entradas por cotillear. Por meter mierda.
Os voy a dejar algo claro, blogger es mucho más que un sitio donde alguien puede escribir, es la forma en la que muchas personas se desahogan y logran expresar lo que sienten (que puede ser onoverídico) porque a esto, se le llamaverosimilitud.
Y que para conocer y opinar realmente tienes que saber leer, pero no como quien lee un periódico cada mañana, ni como el que lee una novela de fascículos antes de acostarse. No. Tienes que saber leerme. Mis palabras no siempre quieren decir lo que dicen, a menudo ocultan más de lo que podáis imaginar porque llevan implícitas otras muchas quimeras que no escribo.
Tienes que leer entre mis líneas y el juego de palabras, las ambigüedades y demás paradojas. Solo así podríais llegar a la verdad, pero siento comunicaros que no la encontraréis, al menos, no aquíen mi blog.
Así que…

podremos dejar de vernos, podremos dejar de hablar... pero nunca podremos dejar de ser nosotros.

¿llegaremos a tiempo?

Con la cabeza fría mientras el corazón ardía, cerré la puerta a conciencia pero sin querer hacerlo. Y allí me quedé. Atrapada, quieta, inmóvil. La oscuridad inundaba mi alrededor mientras esperaba que llamaras a la puerta, que intentaras abrirla. Y no. El peor castigo es la indiferencia, te dije que me mataba y dejaste que me doliese. Hice varios intentos de abrir la ventana, pero en cuanto empezaban a entrar resquicios de luz por las rendijas de la persiana me asustaba y creía pensar que eso no era lo que quería así que siempre volvía agazapada a mirar por el agujero, por la cerradura de la puerta. Y te miraba y te miraba y te miraba y te miraba, y ya no te veía a ti, solo veía lo que recordaba de ti, y los días pasaban, el tiempo pasaba, la vida pasaba... Y yo no avanzaba, yo moría.
Dije que no volvería y... Y aquí estoy. Otra vez. Aún tengo algo que decirte, siempre es demasiado pronto para darse por vencido.
Se acabó el mirar por la mirilla. Con las dudas del…

todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo.

Nosotros. 'Nosotros' es la respuesta a todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo. Pero ya no inspiro dolor ni expiro tristeza. Ahora inspiro ausencia y expiro indiferencia. Hay la distancia y el espacio suficiente para separarme todo lo necesario de ti. Lo que pasa es que tú y yo éramos nosotros, y al separarlo en tú y yo, he perdido un poco de mi yo en tu tú, y tú inevitablemente te has quedado un poco aquí con mi yo. Son trocitos que nos constituyen a cada uno y que vamos perdiendo a lo largo del camino, que vamos dejando a las personas con las que nos cruzamos.
¿Dónde está tu calor, tu mirada y tu pasión? El silencio está gritando en todas partes pero, es que de todas formas, nunca me entiendes cuando te hablo con la voz. Silencio, eso es lo que somos. Huelga de palabras, orgullos ganando partidas y puntos finales. Falsa ignorancia y... ¿olvido? quizás. El planeta es demasiado grande para encontrarte una tercera vez. Aunque a la tercera va la vencida …

rímel de miel pa' corregir la tristeza.

Voy que ni toco el suelo y he espantado hasta a las nubes. La brisa mañanera me hiela. Luna creciente y cielo gris. Se cierne sobre mí y les despierto compasión con este pobre corazón moribundo. Soledad y desengaño son mi condena por dejar que resucitaras a la mariposa, por dejar que después de aniquilarla le devolvieras la vida.
Me llaman la ilusa de los ojos verdes sin luz, la de la sonrisa triste, la del alma rota. La que vive mirando una estrella siempre en estado de espera.
Dicen que todavía recuerdo cuando me besabas y que ando perdida preparando alguna despedida. ¿Dónde estarán los besos? Los busco y te busco. Que no soy de las que manda un mensaje diciendo 'te echo de menos'; que mando un mensaje diciendo 'he venido, sal, estoy aquí'. Y que aquí no pasa nada desde que te fuiste porque no hubo despedidas, que a veces, todo es tan normal... Pero se hace largo el camino sin ti y dicen que me pierdo si me dejas y me encuentro si me rozas.
Pero de madrugada me mira…

cuatro besos...

Entonces, en medio de este vacío inesperado, en medio del sinsentido de siempre, entre las palabras que suben y bajan por mis arterias y mis venas con cada sístole y diástole, aprisionadas en mi cabeza y rehenes de la indiferencia, con tus recuerdos pegados en el interior de mis párpados y el silencio colgando en la garganta... Solo deseo que detengas todo ese ruido, todo ese alboroto, todo ese caos que hay en tu ausencia.
Que la distancia se mida en latidos y que me calles a besos.
Que Septiembre no es Septiembre sin ti.

a eso que llaman amor.

Mañana será 4 de septiembre. Estamos a un día de que se cumplan 365. Ya sé que tú omites esos datos, pero ya sabes que yo no. Que por recordar, recuerdo hasta que tu barba camufla las tres pecas que forman un pequeño triángulo equilátero debajo de tu oreja izquierda, y que bajando por tu cuello hacia la nuca, se encuentran otras dos, aunque solo se ve la última, como un punto final.
Que fui un centauro con complejo de cangrejo durante demasiado tiempo. Y después descubrí que el cangrejo en realidad era un león y no hubo vuelta atrás. El león no se dio cuenta que yo tenía un arco, y mi flecha le atravesó la cabeza. Le volé la sien. Le dejé muerto. La victoria era mía. La cabra seguía viva y comiendo de mi mano, no tenía intención de acabar con ella. Pero ella acabó conmigo. O no. Quizás, solo éramos distintos imposibles.
Cayendo en el olvido igual ahora debería hacer un balance de lo bueno y malo, pero no, ya sabemos que el equilibrio es imposible y preferimos pensar que lo bueno no n…

¿qué saben las tripas de puños cerrados?

No me gustan los Martes. Hoy es Martes, y no solo es imposible sin tu voz sino que además es 21. Y seguimos sumando. Un año más con una persona menos. No hace falta que diga lo mucho que te echo de menos. ¿cuántos llevo sin ti? creo que ya son cuatro... Cuatro que se dice pronto, cuatro años rompiéndome por partes que ni siquiera sabía que existían. Cuatro años llenos de nudos en la garganta y ojos empañados cada vez que a alguien le da por recordarte. Cuatro años siendo fuerte porque no hay más remedio. Porque hay que seguir. Porque el tiempo no espera a nadie y poco importa si una vida se ha quedado por el camino. Una ausencia que nunca se llena, alguien que siempre falta.
No creo que llegue a perdonarme nunca no haberlo hecho cuando podía. El pensar 'ya lo haré mañana, no viene de un día'. Pues resulta que sí. Esperarme un día más será la condena que llevaré toda la vida. Esa lección la aprendí con el palo más grande que me he llevado. Por eso nunca espero. Por eso cuando …

también aprendí otra cosa sobre las lágrimas, con ellas no puedes hacer que alguien que ya no te quiere vuelva a quererte.

Entre el riesgo y la rendición Agosto se disfrazó de Noviembre para no infundir sospechas. Pero no resultó. Diciembre no quiso darse por aludido y no apareció, en su lugar, Octubre y Febrero. Mientras Julio se había dedicado a unir el valor suficiente para arriesgar, Agosto rescató sus pendientes esperando el abrazo de Diciembre. Pero en realidad quien esperaba en un banco delante del portal era Octubre. El recuerdo de la sonrisa ahora ausente de Diciembre llevó al nudo de garganta de Febrero. No lo deshagas, que desgarra.Ven le suplicaba a Junio. Pero nada. La próxima vez susurró con un hilo de voz. Enero le congeló. No habrá próxima vez, Agosto es el mes del deshielo. Pobre Febrero, siempre se ahoga pensó Mayo. Entonces deseó que nunca hubiese existido Abril. Marzo hizo la réplica a Enero y Julio. Septiembre asomó la cabeza, pero no hizo nada, se limitó a decir que ya no eran los mismos. Que ya no servía de nada. Y ese nada, solo era nada.

Esa fue la última vez que la mariposa voló a…

no ha vuelto a amanecer.

Otro tres que pone el contador a cero. Ya van dos. El silencio se rompe por una última elegía o por un último intento desesperado. Solo nueve ladrillos esta vez, pero que se suman a los cincuenta y tres. En total son sesenta y dos. Y como quien no quiere la cosa, volvemos a ser infinito. ¿Será esto la eternidad a la que se refieren cuando se jura amor para siempre?
Lo que sé es que me cuesta un rato hacer las cosas sin querer. Y aunque fui yo quien decidió que ya no más... No sé olvidar(te), así que olvídame tú primero, que yo no puedo. Me clavo las esquinas de mi corazón resquebrajado en ruinas. Me escondo entre recovecos de mi propia inocencia muerta, hurgando por mis uñas restos de tu piel y contemplando cómo se pudren las cicatrices todavía abiertas por falta de plaquetas en la sangre. Sangre que se derrama por no partir en su momento. Por preferir desangrarme a marcharme. Y al final me fuí, pero duele. Duele tanto o más que mi adiós. Sí, porque yo no soy de esas personas que dic…

para ti posiblemente sería otra más.

Ya no se trata de la obviedad de que hay silencios que hacen más ruido que cualquier grito, de que hay gritos ensordecedores y silencios chirriantes.
Se trata de cuando uno decide dejar de estar sentado en esta vida y levantarse. Se levanta y empieza a caminar sin importarle lo que deja atrás. Pues eso.

You'll never know if you don't spread your wings and try.

regálale silencio al que no sabe apreciar tus palabras.

A partir de ahora vuelves a valorar mi silencio.
Adiós.

[El silencio está gritando en todas partes].

quiéreme si te atreves.

Los que nos ahogamos, volamos alto. Agité las alas y estoy muy lejos de allí. Vuelo sola, casi rozando el cielo desde la vida a ras de suelo. ¿Que si fumo? Solo cuando te echo de menos. Solo cuando quiero recordar tus besos sabor tabaco, tus brazos rodeándome desde atrás, la pelusilla de tu ombligo o mi cabeza en tu pecho mientras te retumba por culpa de tu maltrecho corazón que se encabrita cuando oye mi voz. Sí, justo ese hueco que parecía hecho solo para mí. Y que sin embargo han ocupado otras muchas. Soy fuerte. Te olvido sin pensarlo y te pienso sin olvidarlo. Pero ya ni te espero ni desespero. Ni siquiera correr detrás de ti son mis planes. Y aunque no lo puedas decir, todavía me quieres a veces. Pero no te necesito y no me mereces.
Que yo quiero pelearme con el sol, beber, reír, perder la voz y que no amanezca tan temprano. Las ganas de tenerte siempre están presentes. Tenerte a mi lado sin pedírtelo y no desangrarme cuando partas. Que nunca partas o siempre vuelvas. Y a veces …

sonriendo, mirando el techo con mi cabeza en tu pecho.

Y después de seis años, otra vez oyes su nombre. La mente viaja a la velocidad de la luz y miles de momentos se agolpan en tu cabeza. Oyes su voz. Piensas que todo es estúpidamente surrealista y tienes tanto miedo que no quieres ni girar la cabeza para verle... Pero por el rabillo del ojo le ves. Tu pasado se acerca, atenta. Sueños de los catorce que se cumplen a los diecinueve. Mi amor más amor. Mi amor más puro. Mi amor platónico. Mi obsesión. El primero por el que sentí que moría.
Luego apareció el de amarillo (que trae mala suerte ya lo sabéis). Se quedó en una anécdota, en tormenta de verano y miradas bajo las estrellas.
Fue después de ese verano cuando conocí al de la sonrisa más bonita del mundo. Un viaje al extranjero, lágrimas en mis ojos y su consolación. Fue cuando descubrí que ni los fuertes son tan fuertes ni los débiles tan débiles. Que detrás de su fachada de tipo duro y típico graciosillo, debajo de su caparazón de caracol, se escondía algo más, algo que me movía a que…

no sé si lo recuerdo o me lo contaron.

Los domingos por antonomasia son días tristes. Que si llueve, todavía más. Si estás a solas, la tristeza se multiplica por cincuenta y tres, que viene a ser lo mismo que infinito. Y que si llueve, estás a solas y es domingo, la combinación resulta fatídica.
Cuarenta y cuatro domingos. Lluviosos. Soleados. Tristes. Alegres. Nostálgicos. Memorables. Odiosos. Amorosos. Separados. Juntos.
Veintidós océanos. Veinticuatro tierras. Diecinueve incendios. Cuatro mundos. Ocho cielos. Nueve intentos.
A veces no tienes suficientes lágrimas para llorar todo lo que llevas dentro. A veces tienes tantas que desbordan incontroladas por los párpados como cascadas. Pero sht, calma. ¿No ves que se está encapotando el cielo? Así no llorarás tan sola. Y otra vez llega el puto invierno en pleno verano. La indulgencia se apodera de ti y alguien pide su redención.
Aunque los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida, siempre pensé que quien se quiere los domingos es para siempre. Y tú seguías sudando la …

nota informativa.

Las situaciones cambian y nosotros con ellas. Como podéis comprobar el blog ha sufrido unos cambios. No solo he quitado todos los textos anteriores a Junio sino que también he cambiado la apariencia. Y el por qué, lo resumiré así:

- ¿Te gusta este final?
- No me gustan los finales.
- Es un comienzo.

Pues eso, os dejo con un comienzo. Después del punto y a parte (los puntos finales están sobrevalorados y yo los subestimo) aquí llega el principio de algo nuevo. Esta vez sin pretensiones y con etiqueta.

pocos son aquellos que miran con sus propios ojos y sienten con su propio corazón.

Como siempre mal y tarde Primavera se despide de mí, pero antes... es importante, dice, ¿estás enamorada?No. Ya no, o eso creo. Una vez más la hija de puta me ha hecho fuerte después de maltratarme durante tres largos y duros, durísimos meses, y como ya es costumbre, me ha dejado con esta coraza impenetrable y los trozos pegados, sin resquicios, sin ventanas. El coraje y la serenidad necesarias para seguir con mi vida sin demasiados percances.
No volverá a entrar nadie. No volverá a querer nunca más. La misma historia de siempre, la misma maldición de cada año. Pero ya se ha ido y yo ya he cerrado las puertas.
Estoy bien, y si no lo estoy no importa, estoy tan convencida de mi bienestar que carece de importancia lo que pueda llegar a pensar en algunos momentos de debilidad como el de esta mañana. Y aunque digo que ahora me he olvidado de lo que quiero y me he recordado lo que merezco, lo cierto es que sigo queriendo a ese lobo. Pero que lo haga no implica que me deje llevar. Tengo cl…

she drive me crazy.

Eva me llama a gritos, tira fuerte de mi cabellera. Como una loca echa a correr calle abajo. Yo, sin tener ninguna otra opción, la sigo. Llego al callejón sin ventanas, sin salida. Donde el sol se muere de ganas y habita el Olvido. Pero Olvido no está, Olvido no existe. Otra vez sola, yo con mi dualidad. Aparezco comiendo ladrillos de tu ausencia entre techos infinitos que me impiden ver el cielo.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho... y sigo engullendo porque me he dado por perdida, he dejado de buscarte y paradójicamente, eres tú quien me encuentra. Me buscas cuando llego al cincuenta y tres. He tragado mucho me dices. Y yo he tragado muchos ladrillos, esta vez no saldré volando aunque vuelves a poner mi mundo patas arriba. Ya veo el cielo. Si tú supieras, si yo te dijera, si yo te contara...
He vuelto a caer en tu gravedad.

Todos sabemos que detrás de un "no debería" se esconde el deseo de un "quisiera". 

cinco, seis, siete, infinito.

Cinco de junio, siete de la mañana.
Navegas entre cristales empañados. La luna te mira cómplice.
Inspiras. La calle huele a invierno.
Sonríes. 
El mensaje que llevas esperando toda una vida, llega.

Y el silencio habla.

soñarte en mis pesadillas.

Se me atragantan las noches.
"Fuera se te echa de menos" anda llorando la Libertad.
Amaneció.
"No busques más, aquí estoy" me dijo. Olvido había venido a buscarte. Lo que no sabía es que yo ya no estaba. Ni para él ni para nadie. Había huido. Que no iba a encontrarme, que no iba a encontrarte, que no iba a encontrarnos.
Que lo he pensado mejor, que ni te quiero ni te olvido. Que ni me conoces ni te conozco. Ahora somos dos desconocidos que se conocían muy bien.
Respiro humo y no sale de tu cigarrillo. Paseo en coches y no tienen los cristales tintados. Sigo buscando tu mirada entre los ojos de la gente. Dos meses, se dice rápido ¿eh?
Regalé mi espíritu imperecedero. ¿Para qué? Para que nunca más me duela. No estoy sola, hay mucha gente a mi alrededor que me quiere e intenta hacerme feliz. Intento corresponderles siempre con una sonrisa. No solo respirar es vivir. He conseguido dejarme llevar, aunque después me mate la conciencia a martillazos por la noche, por …

la despedida

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