también aprendí otra cosa sobre las lágrimas, con ellas no puedes hacer que alguien que ya no te quiere vuelva a quererte.

Entre el riesgo y la rendición Agosto se disfrazó de Noviembre para no infundir sospechas. Pero no resultó. Diciembre no quiso darse por aludido y no apareció, en su lugar, Octubre y Febrero. Mientras Julio se había dedicado a unir el valor suficiente para arriesgar, Agosto rescató sus pendientes esperando el abrazo de Diciembre. Pero en realidad quien esperaba en un banco delante del portal era Octubre. El recuerdo de la sonrisa ahora ausente de Diciembre llevó al nudo de garganta de Febrero. No lo deshagas, que desgarra. Ven le suplicaba a Junio. Pero nada. La próxima vez susurró con un hilo de voz. Enero le congeló. No habrá próxima vez, Agosto es el mes del deshielo. Pobre Febrero, siempre se ahoga pensó Mayo. Entonces deseó que nunca hubiese existido Abril. Marzo hizo la réplica a Enero y Julio. Septiembre asomó la cabeza, pero no hizo nada, se limitó a decir que ya no eran los mismos. Que ya no servía de nada. Y ese nada, solo era nada.

Esa fue la última vez que la mariposa voló a su ventana.
Último huracán, último destrozo, último roto.

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