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Mostrando entradas de julio, 2012

para ti posiblemente sería otra más.

Ya no se trata de la obviedad de que hay silencios que hacen más ruido que cualquier grito, de que hay gritos ensordecedores y silencios chirriantes.
Se trata de cuando uno decide dejar de estar sentado en esta vida y levantarse. Se levanta y empieza a caminar sin importarle lo que deja atrás. Pues eso.

You'll never know if you don't spread your wings and try.

regálale silencio al que no sabe apreciar tus palabras.

A partir de ahora vuelves a valorar mi silencio.
Adiós.

[El silencio está gritando en todas partes].

quiéreme si te atreves.

Los que nos ahogamos, volamos alto. Agité las alas y estoy muy lejos de allí. Vuelo sola, casi rozando el cielo desde la vida a ras de suelo. ¿Que si fumo? Solo cuando te echo de menos. Solo cuando quiero recordar tus besos sabor tabaco, tus brazos rodeándome desde atrás, la pelusilla de tu ombligo o mi cabeza en tu pecho mientras te retumba por culpa de tu maltrecho corazón que se encabrita cuando oye mi voz. Sí, justo ese hueco que parecía hecho solo para mí. Y que sin embargo han ocupado otras muchas. Soy fuerte. Te olvido sin pensarlo y te pienso sin olvidarlo. Pero ya ni te espero ni desespero. Ni siquiera correr detrás de ti son mis planes. Y aunque no lo puedas decir, todavía me quieres a veces. Pero no te necesito y no me mereces.
Que yo quiero pelearme con el sol, beber, reír, perder la voz y que no amanezca tan temprano. Las ganas de tenerte siempre están presentes. Tenerte a mi lado sin pedírtelo y no desangrarme cuando partas. Que nunca partas o siempre vuelvas. Y a veces …

sonriendo, mirando el techo con mi cabeza en tu pecho.

Y después de seis años, otra vez oyes su nombre. La mente viaja a la velocidad de la luz y miles de momentos se agolpan en tu cabeza. Oyes su voz. Piensas que todo es estúpidamente surrealista y tienes tanto miedo que no quieres ni girar la cabeza para verle... Pero por el rabillo del ojo le ves. Tu pasado se acerca, atenta. Sueños de los catorce que se cumplen a los diecinueve. Mi amor más amor. Mi amor más puro. Mi amor platónico. Mi obsesión. El primero por el que sentí que moría.
Luego apareció el de amarillo (que trae mala suerte ya lo sabéis). Se quedó en una anécdota, en tormenta de verano y miradas bajo las estrellas.
Fue después de ese verano cuando conocí al de la sonrisa más bonita del mundo. Un viaje al extranjero, lágrimas en mis ojos y su consolación. Fue cuando descubrí que ni los fuertes son tan fuertes ni los débiles tan débiles. Que detrás de su fachada de tipo duro y típico graciosillo, debajo de su caparazón de caracol, se escondía algo más, algo que me movía a que…

no sé si lo recuerdo o me lo contaron.

Los domingos por antonomasia son días tristes. Que si llueve, todavía más. Si estás a solas, la tristeza se multiplica por cincuenta y tres, que viene a ser lo mismo que infinito. Y que si llueve, estás a solas y es domingo, la combinación resulta fatídica.
Cuarenta y cuatro domingos. Lluviosos. Soleados. Tristes. Alegres. Nostálgicos. Memorables. Odiosos. Amorosos. Separados. Juntos.
Veintidós océanos. Veinticuatro tierras. Diecinueve incendios. Cuatro mundos. Ocho cielos. Nueve intentos.
A veces no tienes suficientes lágrimas para llorar todo lo que llevas dentro. A veces tienes tantas que desbordan incontroladas por los párpados como cascadas. Pero sht, calma. ¿No ves que se está encapotando el cielo? Así no llorarás tan sola. Y otra vez llega el puto invierno en pleno verano. La indulgencia se apodera de ti y alguien pide su redención.
Aunque los domingos me suelo jurar que cambiaré de vida, siempre pensé que quien se quiere los domingos es para siempre. Y tú seguías sudando la …