Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2012

hazme rabiar hasta que no pueda evitar besarte.

Busca entre mis puntos suspensivos el motivo. Encuéntrame como única solución. Y cuando te des cuenta, ven.
Derritamos el ayer, el hoy y el mañana; que no exista el tiempo. Que nos escapamos de sus leyes, tú y yo somos atemporales.
Reduzcamos el lejos y el cerca de los quilómetros que nos separan. Que estemos juntos, en la misma línea. Aquí y ahora.

Y repetir que en las tierras cerca del mar se arreglan los destrozos con un par de mentiras. Y llenar el suelo de arena, jugar con las caracolas y que te caigan los huevos al suelo al ver el candor de mi alma. Después una copa de vino y un plato de pasta. Dormir yo contigo y tú conmigo bajo una colcha azul. Las piernas abiertas abrazando la soledad que se desvanece y la sonrisa vertical que vierte lágrimas saladas. Amanecer con una ducha de agua caliente y la vida corriendo por las venas. Con los ojos brillantes, fulgiendo de emoción. El pelo mojado, ralo, deslizándose por la espalda. Una espalda blanca como la nieve y con lunares. Ya ves,…

¿realmente quieres tenerme?

A golpes que me dejó aquella obsesión. Tú no me entenderás.
Las mañanas se tiñen de tu vida entera. Fuera el frío ha secado mi jardín y ya no te sientes un bicho raro.
Y frena.
La reproducción aleatoria me traiciona, Si te vas... empieza a sonar. Mi corazón se encoge, se hace pequeño, las costuras se rompen y se resquebraja mil veces más. La angustia me perfora debajo del esternón y el vacío me engulle soltando un gemido desgarrador de desconsuelo.
No puedo.
Ni siquiera quiero.

que esto solo es un pequeño secreto.

El cielo gris cubría la ciudad, que no heroica, pero sí dormía la siesta. Las cosas inmutables habían cambiado. El suelo era el mismo, pero yo no. El Domingo inesperado me lleva a pisar tus calles sin ti. Extraño paralelismo de vidas, que siendo la misma, es tan distinta. Y tú nunca tan lejos pero siempre tan dentro.
Sin darme cuenta el tiempo ha pasado. Me encuentro aquí sentada, a pocos días de cumplir los veinte. Quien me conozca sabe que odio cumplir años. Lo que nadie sabe es la razón. Y a esa razón, ahora, hay que sumarle otra.
Dicen que no importa el tiempo que pase sino lo que pase en ese tiempo. Pues siguiendo el compás de los suspiros que das -me dice la conciencia- sigues rota. Y más que nunca.
Yo que estaba convencida de haber superado el dolor. Yo que había dejado de ser la tristeza personificada. Yo que me autoengaño y lo sé. Porque no es peso, es vacío. Y el vacío me asfixia. El vacío es espacio que me ahoga, en el espacio no hay oxígeno. En el espacio no hay nada. Na…

ya no sé qué tipo de aire respiro.

A ver si escribiendo menos consigo decir más. Que después de sobrevivir a 'Septiembre no es Septiembre sin ti' y 'a mi Octubre le faltas tú', llega Nostalgiaviembre.
Me repica el corazón porque M me mira desde el balcón de sus ojos amarillos, se ha puesto el traje oscuro. No llueve pero el suelo está húmedo y me encaramo como puedo. El beso, como un castigo divino, nos rompe los huesos porque no nos besamos donde sabemos. El lugar correcto es en tus labios. Y nos quedamos con las ganas. Todo había concluído... sin haber empezado.
A veces tan fría que quemo. ¿No ves que se la suda? Llevan tiempo esperándose, eran dos orgullos paralelos. De un fleco de mi alma herida: restos de sábanas, colcha, somier y colchón. La diferencia entre dejar que pase y dejarlo pasar. Al final solo quedan cenizas.
¿Hoy no lloras? me pregunta el corazón cuando golpeo la pared, como si golpear esa pared te hiciera volver.
Quién me iba a decir que cuando acabara de zurcir las heridas de las noch…