aproximación a la luna

Pongamos que hablo de ti,
y que la segunda persona del singular soy yo.
Pongamos que tú lloras y yo grito
y que las dos somos el prefacio del caos.

Llevo más de siete meses sin dormir, y no es broma,
es que por fin me está saliendo el ala izquierda
y tiene algo de sentido aquella canción que repite sin parar eso de volar.

Cerré los ojos con fuerza y deseé que volviera.
Apareció de repente, como a mí me gusta que aparezcan las cosas importantes,
y dijo que no me quejara,
que es un proceso más doloroso y lento que el de los dientes.

Sí, aunque parezca imposible, aquí está Eme 
desafiando la ley de la probabilidad. 
Ahora la tengo en el tarro enfadada, 
pero en el tarro.

Ayer,
después de que el amor saltara por el hueco del ascensor
y trajera los vientos de diciembre,
me puse a dibujar constelaciones de triángulos equiláteros en la pared de la habitación.

¿Qué queda cuando te vas sin haber venido?

Déjame explicarme:
Te creo
pero no me creo.

Y esto se acaba convirtiendo en un bucle infinito de creencias descreídas.