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Mostrando entradas de enero, 2014

y es que el amor concede a los demás el poder para destruirte.

Se busca primavera deshojada para otoño desolado
Así empezaba el poema que escribí ayer.  No tenía final. 
Quizás porque estamos en medio de un invierno recalentado. 
No lo sé,  pero de un tiempo a esta parte  ya no florecen las palabras en esta tierra,  solo crío malvas y alimento corazones rojos y gordos.
Sigo implicándome demasiado en las letras que escribo:
Ojalá (no) volviera Eme.
Ella (sí) sabía doler bien.  Yo soy como una inútil que solo sabe sonreír.
Hijos de puta, nadie vino a su funeral. 
Y yo allí,  con esa sonrisa permanente y estúpida.
No había nadie que me dijera  ¿puedes parar de ser feliz, al menos un momento?
Qué poca decencia,  tengo la mirada límpida, como el asesino que se cree inocente y es incapaz de ver los destrozos.
Pero estoy cumpliendo mi promesa: Prometo no huir nunca más de la felicidad  aunque no me venga a buscar y llame a la puerta la desazón.
Prometo huir por siempre jamás de las palabras huecas que quieran avasallarme  y, sobretodo, de aquellos que las predica…

entonces.

Voy a darte la importancia que te mereces,
ninguna.
Así que perdóname si te deseo un feliz 2014
sin mí.
Perdóname si los reyes este año no te traen ni una bolsa de carbón,
es que ya eres mayor y no tienes edad para que los reyes te castiguen y te den lecciones morales
que si todavía no has aprendido a querer(me),  no lo harás nunca.
Perdóname por irme y no querer volver,
pero sabes que a nadie le gusta estar donde no le quieren.
Y tú, no hace falta que mientas, no me quieres.

Pero tranquilo, sé que no es mi culpa  eres tú, que no sabes querer a nadie.
Aún tienes cuatro parábolas que mantener brillando,
la quinta -aunque primera- se te apagó hace demasiado tiempo como para recordarla.
Quizás algún día deberías preocuparte de recordar más y brillar menos.

Lo siento, de verdad,
pero demasiada sangre en tu boca y demasiadas palabras en mis venas.

Me dueles, porque yo sí sé querer
y porque, a pesar de todo,
yo sí te quiero.


Pero ya se me pasará.