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Mostrando entradas de mayo, 2013

llévame a ver salir el sol desde todos los portales de la luna.

El viernes voló
y yo también aunque cambié el asiento de atrás de tu coche por colgarme de un peta mal hecho.
Que sí, que me mata. Pero tú más.
Que a veces para olvidar el dolor es la mejor anestesia. Pero no te pierdas, que Marea sigue sonando en mis oídos y no consigo olvidar tu último beso.
Que no me dejaste ir sin besarme. Y nadie me besa desde que se fue.
Supongo que eres el único y eso te otorga cierto poder. Poder sobre mí. Que no querer. Puesto que querer no me quieres. Salvo a ratos.
Y eso a mí no me sirve.

Al final aprendes que agradecerle a alguien que aparezca en tu vida justo en un momento determinado, es una tontería ya que él tampoco decide aparecer. Es el azar que cruza vuestras líneas y os convierte en perpendiculares. Pero no olvides, que tampoco depende de ti cuánto duren esas vidas cruzadas. Que cualquier día, se pueden volver paralelas.

Y a la mierda el poder.

Y entonces, solo entonces, empiezas a querer.

Y entonces, solo entonces, entiendes que querer es pod…

you don't know how lovely you are.

La Primavera se disfraza de Noviembre
y yo aquí, creyéndome lluvia a dos esquinas del sol.

¿Sabes?
Hace días que me pregunto si llegarás. O si te encontraré.

A veces el atardecer me coge por sorpresa
y se encapricha pintándome los labios con su rojo.
Entonces te imagino cerca,
sin cara,
mirando el azul de mis ojeras,
y ahí ya sí que te puedes bañar y que se joda el mar.
Que para verde
la desesperanza de mis ojos.
Y para nostalgia
las lunas que brillan y me contemplan
por las noches en que me da por recordar que todavía
no has llegado,
no te he encontrado y
no te tengo.

Hoy es Jueves y vuelvo a pensar en el Gris.
Por eso de que se intenta lo que sabes que no conseguirás,
porque si pudieras conseguirlo,
ni siquiera lo intentarías.
Y ese es el motivo por el que yo no te intento.
Porque no te quiero (conseguir).

Me pregunto a cuántos más dejaré marchar.
Por cuántas vidas pasearé de puntillas
y cuántos tejados me quedan por visitar hasta que me digas 'quédate'.

quedarse sin respiración.

No sé cómo decirte que después de ocho meses, he vuelto a encontrarme a M en el suelo.
Que justo hoy, también, se ha roto tu cadena que ataba las llaves a la puerta de mi vida.
Que lo siento, pero tus remolinos nunca fueron mis huracanes.
Y que llueve. Llueve a mares.
Que yo, no creo en las casualidades.

Que deberíamos aceptar la caducidad del paraíso.
Que soy una descreída y que he perdido la ilusión.
Que no creo en ti, ni en mí, ni en nosotros,
mucho menos en el amor.

Que tal vez yo no sea más la chica de la sonrisa triste y los ojos brillantes que alumbraban tu vida.
Que tal vez tú prefieras seguir anudando otras cuerdas para salvarte de los naufragios.
Que puede ser que no quiera acompañarte ni de noche ni de día,
y que no quiera volver a ver(te).
Pero ya sabes eso de que la doble negación es una afirmación.

Que mis labios no te busquen y mis manos no te escriban.
Que me aguante los miedos de tenerte porque nunca existirá la posibilidad de perder algo que no es tuyo.
Que me h…

si no puede hacerte daño, no podrá hacerte feliz.

Imagen
Como cuando la primera vez que quedamos,
como cuando aún éramos unos desconocidos que se morían de ganas.

Ahora somos unos muertos con ganas de desconocernos y es la última vez que nos vemos.

Cuando veníamos rotos de otros amores y buscábamos recuperar el calor, que nos había quitado Agosto, en un otoño desolado y un invierno adverso.
Que luego Abril traía el desencanto cogido de la mano de la felicidad y los enjaulaba en mi vida llevándose las llaves.
Que mi vida entonces se partía en mil pedazos y yo me asustaba.
Y huía.
Como tú de mí,
pero yo de mi vida sin ti.

Entonces un día cualquiera decidía(s) volver a reconstruir(me).
Nunca he necesitado razones para hacer algo. Solo lo he hecho si me ha salido de dentro. Y si me salía de dentro siempre me sobraban los motivos. Porque lo hacía si tenía ganas. Si quería.
Y claro que (te) quería.


Ha llegado Mayo, con M de magia y todo sigue patas arriba.
Tú vuelves aunque a medias.
Pero vuelves.

Me desvío porque no me desvistes.
Porque pref…

me pregunto si lo que me recuerda a ti, te recuerda a mí.

A veces me cogen ataques de nostalgia
y aunque quiero escribir otras cosas,
me pueden las ganas de escribirte.
A ti,
al que ha sido siempre.

Que aunque han venido otros
más fáciles de querer y menos difíciles de olvidar,
yo sigo acordándome de ti.

Pero soy tan buena mintiendo
que, a veces, incluso me creo
que te he olvidado.

Y en cierto modo, sí, quizás lo haya hecho.
Pero en el fondo no.
Hay cosas que por bonitas
no se olvidan
y hay cosas que por dolorosas
tampoco se olvidan nunca.

Tú,
por partida doble,
por bonito y doloroso,
eres imposible
de olvidar.

Lo importante es que no te echo de menos.
Y eso sí es cierto
y todo un logro.

Que no cambiaría ni daría nada por tenerte de vuelta.
Porque no quiero alguien como tú a mi lado.
Y por eso me jode verte reflejado en él.
Por eso, porque me siento igual de mal que contigo.
Porque estoy harta de no poder ser suficiente y acabar siempre en triángulos con hipotenusas que sustituyen mi vértice.
¿Pero qué puedo esperar…