La Primavera se disfraza de Noviembre
y yo aquí, creyéndome lluvia a dos esquinas del sol.
¿Sabes?
Hace días que me pregunto si llegarás. O si te encontraré.
A veces el atardecer me coge por sorpresa
y se encapricha pintándome los labios con su rojo.
Entonces te imagino cerca,
sin cara,
mirando el azul de mis ojeras,
y ahí ya sí que te puedes bañar y
que se joda el mar.
Que para verde
la desesperanza de mis ojos.
Y para nostalgia
las lunas que brillan y me contemplan
por las noches en que me da por recordar que todavía
no has llegado,
no te he encontrado y
no te tengo.
Hoy es Jueves y vuelvo a pensar en el Gris.
Por eso de que se intenta lo que sabes que no conseguirás,
porque si pudieras conseguirlo,
ni siquiera lo intentarías.
Y
ese es el motivo por el que yo no te intento.
Porque no te quiero (conseguir).
Me pregunto a cuántos más dejaré marchar.
Por cuántas vidas pasearé de puntillas
y cuántos tejados me quedan por visitar hasta que me digas '
quédate'.
He perdido la cuenta de los besos que he regalado en vano.
De cuántas sombras he cosido
aunque tuviera que tirar de mi propio hilo
-por falta de presupuesto-
y eso me descosiera a mí.
Me gustaría escribir que eres tú
el que me roba la rutina y me dice:
¿
vie(r)nes?
El que gana tiempo con sus faltas
sus fuera de juego
y su prórroga.
El que teme a la tormenta
si está desnudo y golpea la lluvia en el cristal del parabrisas.
-Ay, se me olvidó decirte que yo era Noviembre,
pero no te preocupes, 'cause nothing lasts forever
even cold november rain-
Me gustaría escribir que la vida es su boca,
y no.
Porque me muero cuando su boca muerde otras vidas.
Porque me (des)ilusiona.
Y sin duda tú tienes que estar al caer.
Así que me dejaré de tonterías de amores temporeros
y de poetas de bragueta y revolcón.
No olvides que sueño contigo -aunque no sepa quién eres-.
Pero que necesito que me pares en esta inercia que tengo por vida
y me abras los ojos para demostrarme
que eres tú.
Que aunque no seas lo que yo tengo imaginado,
eres real.
-existes-
Y eso es mucho mejor.
Que vienes para enseñarme lo que es
no despedirse nunca.
Y que la libertad a la que no quiero renunciar,
es más bonita cogida de tu mano.
Que los miedos desaparecen si me muerdes con ganas
y las dudas de mi mente se disipan si me susurras al oído.
Que para confiar, solo se necesita querer. Y que yo,
te quiero.
No te pido nada,
solo
que aparezcas de una vez y me digas
que eres tú,
que soy yo,
que somos nosotros.
Que llevo toda la vida esperándote
y soy una impaciente.