y notas que el corazón vuelve a latir, tranquilo, pero late.

A veces necesitas irte lejos para sentirte cerca.
A veces necesitas un pequeño empujón -ese algo que lo impulse todo- y abrir puertas nuevas sin miedo, aunque cerrarlas cueste más.
A veces estás en el momento adecuado en el lugar oportuno y entonces aparece, la magia.

Puede que el mar ayude a cicatrizar las heridas, pero también puede que en una noche de borrachera la torpeza no te haga perder el equilibrio, sino pisar fuerte para dejar huellas de esas tan indelebles que no se van ni con toda el agua del mar
-y cruza los dedos para que no lo hagan-
 
Que solo necesitas unos tacones verdes y la vida te puede dar un giro(na).
Que puede que no creas en el azar y su maldita suerte, pero créeme a mí cuando te digo que la casualidad me puso la zancadilla. Y que lo mejor que me podía pasar era bailar sobre tus pies.
Que esa noche entendí lo del café escondido debajo de unos párpados y por qué siempre me había gustado besar a hombres con barba
-porque siempre preferí que me rasgaran los labios a que me partieran el corazón-

Podría hablar de los celos de los barcos que ya no nos verán naufragar en su puerto. De la nostalgia de las vallas blancas y las paredes sobre las que no nos apoyaremos más.
Podría hablar sobre la envidia que despertaba mi vestido carcelero ante esos ojos que me veían tan libre cogida de tu mano.
Podría hablar de lo bonito de pasear en tus brazos y ver amanecer en tus pupilas.
Podría decir que subí a tu nuca y que ese es el precipicio más alto al que me he asomado nunca; pero que aún así le dije al vértigo que le dieran por culo, que yo me quedaba ahí, a vivir.
Podría hablar de la verdad, pero tengo el don o la maldición de hacerlo todo tristemente bonito.

Puede que a veces sea siempre ahora y ahora ya esté un paso por delante.
Que ya he aprendido eso de besar a alguien porque apetece y no por necesidad.
Que hay amores que huelen a verano y hay veranos que huelen a amor.
Yo todavía no sé a qué huele este verano, mucho menos el amor.
Pero puede que huela algo.
Puede que sea el verano de mi vida.

El teu cor és lliure, tingues el valor de fer-li cas.

Comentarios

  1. Es una lástima que tus bonitas palabras se las esté apropiando otra persona y las haga pasar como suyas:


    http://www.fotolog.com/lilacword/

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    1. Gracias por decírmelo, pero no puedo hacer nada al respecto. No tengo fotolog y no puedo comentar, pero estaría bien que alguien le dijera cuatro cosas.
      Es una lástima.
      Verdaderamente da mucha pena que te copien algo que has escrito tú, sintiéndolo tú.

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