through the pouring rain.

Soy esa luna que andaba sola
y pum, de repente, el sol.

Me prometí hace más de medio infinito no escribir sobre ti
porque algo así no se puede contar,
porque escribir no es más que otra forma de querer controlarlo todo.

Perdí el caparazón en el segundo pliegue de tu nuca
y ahora tengo el corazón como una babosa,
 sin casa.

Como una gata sin tejado
o un tejado sin nadie que espere.

Ahora lo sé porque me besas
y las nubes huelen a metal ensangrentado.
Pero todavía no has entendido que cuando digo eso de me quiero evaporar
solo es para que me abraces más fuerte
y digas que mi casa está donde estás tú.

Dicen que el miedo une a la gente,
pero lo que no saben es que lo que realmente une a la gente son los deseos. 

Y el miedo o los deseos, 
llámalo como quieras, 
solo están en tu cabeza.

Que a veces un problema es una gota, 
y cada problema es una gota más, 
y así, sin darte cuenta, un día cualquiera tienes un montón de gotas en el vaso,
a punto de desbordarse e inundar tu camino, impidiéndote seguir.

Déjame decirte que para no ahogarte solo tienes que saltar más alto.
Impulsarte fuerte de un borde al otro.

Yo hablaba de naufragios y muerte por amor,
y tú nunca habías escuchado la historia de Leandro y Hero.

Entonces, ¿cómo ibas a saber que
cuando te pedía que fueras mi pirata
era para que cruzaras cualquier obstáculo
llegaras a la otra orilla
y me encontraras allí
esperándote?

¿Cómo decirte que me suicidaba cada día si no te veía llegar?

La tierra es un monstruo que nos regala flores sinsabores
mientras en los árboles crecen pájaros.

Me debes tiempo, le digo a la muerte
y me sonríe.

El mundo en un sofá
y la vida entre tus manos.