no eran las manos de octubre, ni las ocho vidas que se gastaron en el primer asalto.

'No eres la mancha negra en el mapa blanco.'
Y entonces decido apostar. Apostar por la vida y por las tres cuartas partes.
Apuesto por ti.

 
T'estimo compi.

por si acaso, yo te guardo un infinito que está cerca de mis labios.

Fue un adiós muy doloroso pero ya se me ha pasado.
Me llaman Octubre desde que solo hablo de ti y podría decir que lo hice todo, pero sht.
Prohibido recordar es la promesa que me hago, a sabiendas que no la cumpliré. Al menos no soy tan estúpida como para prometer que (te) voy a olvidar.
Abrir. Asomarse. Salir. Llamar. Volver a entrar. Cerrar. Blindar. 
No me quedan puertas, pero sí muchas ventanas. Lo has entendido bien.
Después de acabar con el silencio, con el ruido, con la ausencia, con la indiferencia, con el dolor, después de escribir el final que nunca quise, después de poner el último punto, aparece. El Amor pasó por mi lado en forma de sonrisa. Supe que era él porque es inconfundible la manera en que me pone nerviosa, la manera en que no puedo parar quieta porque me puede la vergüenza. Me miró con unos ojos almendrados y me preguntó si estaba ocupado. Le respondí que no y le hice un hueco apartando mis destrozos. La verdad es que llegaba justo a tiempo, yo acababa de desocupar mi corazón y le dejé que llenara el espacio, el vacío.
Hazme olvidar, le dije.
Mírame, estoy aquí, pero no puedo estar siempre, respondió.
Entonces vete, gruñí.
Y se sentó a mi lado. Se quedó conmigo durante una hora y media. Después se fue. Como siempre. Qué lejos hay que ir a buscar para comprar la Dignidad... Quizás solamente me vino a enseñar, que viene y va. Y que había llegado el momento de emprender mi búsqueda de la Felicidad. De reencontrarme.
Benvinguts al llarg viatge.

Y ya no hay vuelta atrás.

si el amor es una pregunta, tú eres mi única respuesta.

Su llegada era inminente y lo sabía(mos). Otoño me sopló en la cara con su viento huracanado y se rió de mí burlón. Las primeras hojas que arrancaba de los árboles, revoloteaban a mi alrededor. Sentí frío y ausencia. Pero ni una pizca de tristeza, solo una punzada letal de nostalgia.
Mi estación favorita ya no me traía felicidad. Y un año después me preguntaba cuánto tiempo más iba a dejar escapar, a cuántas personas echaría por la que ya no está.
Y de repente dejó de oscurecer. Levanté la vista al cielo y el negro estaba tornándose de un color azul. Llegaba a casa y se hacía de día. Amaneció el veinticuatro.
Palpando las paredes y tropezando con algún que otro objeto llego a mi habitación. Cierro la puerta y enciendo la luz. En medio, en el suelo, la mariposa. Con una ala rota. ¿Qué coño hace la mariposa en el suelo y con el ala rota?  Me río ante tal desgracia. Me río ante tal coincidencia. Y me rompo un poco más yo también. Una lágrima se desliza tranquilamente por mi mejilla, mientras otras se agolpan ansiosas por salir de los párpados en cuanto los recuerdos inunden mi cabeza y empiecen a resquebrajar los cristales de mis retinas. Putas casualidades.
Será una señal del destino.

hay personas que es mejor olvidar, cosas que es preferible no saber y momentos que es mejor no recordar.


Hola (des)amores.
Voy a dedicar esto a mi club de fans (me he enterado recientemente que existe), a todos vosotros que leéis mis entradas por cotillear. Por meter mierda.
Os voy a dejar algo claro, blogger es mucho más que un sitio donde alguien puede escribir, es la forma en la que muchas personas se desahogan y logran expresar lo que sienten (que puede ser o no verídico) porque a esto, se le llama verosimilitud.
Y que para conocer y opinar realmente tienes que saber leer, pero no como quien lee un periódico cada mañana, ni como el que lee una novela de fascículos antes de acostarse. No. Tienes que saber leerme. Mis palabras no siempre quieren decir lo que dicen, a menudo ocultan más de lo que podáis imaginar porque llevan implícitas otras muchas quimeras que no escribo.
Tienes que leer entre mis líneas y el juego de palabras, las ambigüedades y demás paradojas. Solo así podríais llegar a la verdad, pero siento comunicaros que no la encontraréis, al menos, no aquí en mi blog.
Así que, por favor, dejad de confundir realidad con ficción. Y dejad de hablar de lo que no sabéis ni sabréis. Gracias.

podremos dejar de vernos, podremos dejar de hablar... pero nunca podremos dejar de ser nosotros.

¿llegaremos a tiempo?

Con la cabeza fría mientras el corazón ardía, cerré la puerta a conciencia pero sin querer hacerlo. Y allí me quedé. Atrapada, quieta, inmóvil. La oscuridad inundaba mi alrededor mientras esperaba que llamaras a la puerta, que intentaras abrirla. Y no. El peor castigo es la indiferencia, te dije que me mataba y dejaste que me doliese. Hice varios intentos de abrir la ventana, pero en cuanto empezaban a entrar resquicios de luz por las rendijas de la persiana me asustaba y creía pensar que eso no era lo que quería así que siempre volvía agazapada a mirar por el agujero, por la cerradura de la puerta. Y te miraba y te miraba y te miraba y te miraba, y ya no te veía a ti, solo veía lo que recordaba de ti, y los días pasaban, el tiempo pasaba, la vida pasaba... Y yo no avanzaba, yo moría.
Dije que no volvería y... Y aquí estoy. Otra vez. Aún tengo algo que decirte, siempre es demasiado pronto para darse por vencido.
Se acabó el mirar por la mirilla. Con las dudas del presente y los errores del pasado, abro la puerta a ver si te encuentro detrás, ilusa y esperanzada de que hayas estado todo este tiempo ahí esperando por mí. Y si no estás, seré lo suficientemente valiente para llamar a tu puerta.
Otoño y mariposas te han venido a buscar.


Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas, porque nadie más lo hará.
 
Asumir que rendirse no es una opción.

todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo.

Nosotros. 'Nosotros' es la respuesta a todo lo que podríamos haber sido tú y yo, si no fuéramos tú y yo. Pero ya no inspiro dolor ni expiro tristeza. Ahora inspiro ausencia y expiro indiferencia. Hay la distancia y el espacio suficiente para separarme todo lo necesario de ti. Lo que pasa es que tú y yo éramos nosotros, y al separarlo en tú y yo, he perdido un poco de mi yo en tu tú, y tú inevitablemente te has quedado un poco aquí con mi yo. Son trocitos que nos constituyen a cada uno y que vamos perdiendo a lo largo del camino, que vamos dejando a las personas con las que nos cruzamos.
¿Dónde está tu calor, tu mirada y tu pasión? El silencio está gritando en todas partes pero, es que de todas formas, nunca me entiendes cuando te hablo con la voz. Silencio, eso es lo que somos. Huelga de palabras, orgullos ganando partidas y puntos finales. Falsa ignorancia y... ¿olvido? quizás. El planeta es demasiado grande para encontrarte una tercera vez. Aunque a la tercera va la vencida y tu dirección ya me la sé, podemos atajar un poco. Pero siempre hemos ido muy deprisa, jugamos a ser nadie y no lo conseguimos. En este juego hoy voy ganando, ayer perdí. Depende de mí y yo, no me levanto ni me acuesto, hago un esfuerzo y me meto en mi caparazón. Dejo que los días pasen, que el tiempo pase. Y que nos mate el reloj. El reloj o las ganas. Que no aguantes ni un segundo más ese tic-tac y vengas a comerme a besos en un plis-plas. Porque como dice Sabina, lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos. Pero ninguno de los dos puso un punto final.

Y algunos todavía dudan si vas a volver.

rímel de miel pa' corregir la tristeza.

Voy que ni toco el suelo y he espantado hasta a las nubes. La brisa mañanera me hiela. Luna creciente y cielo gris. Se cierne sobre mí y les despierto compasión con este pobre corazón moribundo. Soledad y desengaño son mi condena por dejar que resucitaras a la mariposa, por dejar que después de aniquilarla le devolvieras la vida.
Me llaman la ilusa de los ojos verdes sin luz, la de la sonrisa triste, la del alma rota. La que vive mirando una estrella siempre en estado de espera.
Dicen que todavía recuerdo cuando me besabas y que ando perdida preparando alguna despedida. ¿Dónde estarán los besos? Los busco y te busco. Que no soy de las que manda un mensaje diciendo 'te echo de menos'; que mando un mensaje diciendo 'he venido, sal, estoy aquí'. Y que aquí no pasa nada desde que te fuiste porque no hubo despedidas, que a veces, todo es tan normal... Pero se hace largo el camino sin ti y dicen que me pierdo si me dejas y me encuentro si me rozas.
Pero de madrugada me mira desde lejos la luna, y yo harta de tanta duda me vuelvo loca y me subo a las estrellas. Y tú en mala compañía, te quedas contigo a solas, y le preguntas al viento por qué te has quedado con las ganas, con mis ganas de ti.
Y ahora dime, ¿en qué coños ocupas el tiempo? Dices que nada te interesa de alrededor. Pero oye, ¿dónde vas? ¡Cabrón! ¿Dónde te has metido? Y subes a lo más alto de la locura para ver si me encuentras hablando con la luna porque sabes que los pies al suelo a mí no me sujetan y que si te atreves, yo me atrevo.
Me tiro de cabeza.

Como cuando nos juntó la vida, como cuando queda nada que perder.

cuatro besos...

Entonces, en medio de este vacío inesperado, en medio del sinsentido de siempre, entre las palabras que suben y bajan por mis arterias y mis venas con cada sístole y diástole, aprisionadas en mi cabeza y rehenes de la indiferencia, con tus recuerdos pegados en el interior de mis párpados y el silencio colgando en la garganta... Solo deseo que detengas todo ese ruido, todo ese alboroto, todo ese caos que hay en tu ausencia.
Que la distancia se mida en latidos y que me calles a besos.
Que Septiembre no es Septiembre sin ti.

a eso que llaman amor.

Mañana será 4 de septiembre. Estamos a un día de que se cumplan 365. Ya sé que tú omites esos datos, pero ya sabes que yo no. Que por recordar, recuerdo hasta que tu barba camufla las tres pecas que forman un pequeño triángulo equilátero debajo de tu oreja izquierda, y que bajando por tu cuello hacia la nuca, se encuentran otras dos, aunque solo se ve la última, como un punto final.
Que fui un centauro con complejo de cangrejo durante demasiado tiempo. Y después descubrí que el cangrejo en realidad era un león y no hubo vuelta atrás. El león no se dio cuenta que yo tenía un arco, y mi flecha le atravesó la cabeza. Le volé la sien. Le dejé muerto. La victoria era mía. La cabra seguía viva y comiendo de mi mano, no tenía intención de acabar con ella. Pero ella acabó conmigo. O no. Quizás, solo éramos distintos imposibles.
Cayendo en el olvido igual ahora debería hacer un balance de lo bueno y malo, pero no, ya sabemos que el equilibrio es imposible y preferimos pensar que lo bueno no nos compensa porque lo malo pesa mucho y la balanza siempre cae hacia ese lado. Que tú tienes un carácter inflamable y yo soy puro fuego. Pero como quien no quiere la cosa, nos disfrazamos de cordialidad. Incluso nos sonreimos. Aunque no nos atrevemos a asomarnos a los ojos del otro. Tú por miedo a descubrir dolor, yo por miedo a descubrir verdad. Tú por miedo a perderte, yo porque ya estoy perdida.
Y si alguien me pregunta ¿qué te pasa? nada, solo son recuerdos, que llegan de repente y te estrangulan el alma.
De fondo sonaba Déjame de Los Secretos. Y la canto, o mejor dicho, la grito a todo pulmón. Deseando que su letra llegue al otro lado de la plaza, que me oigas, que la oigas. Que tuviste una oportunidad y la dejaste escapar. Que no vuelvas a mi lado, que ya no tiene sentido, que sigas tu camino que yo el mío seguiré. Que no hay nada que ahora ya puedas hacer porque a tu lado yo no volveré. Pero a las pocas horas me arrepiento. Y entonces apareces solo. Quiero ir, pero mis patas no se mueven y cuando consigo reaccionar, ya no estás. Me acerco a la ventana. Ahora no soy un centauro, soy una mariposa. Y aunque hace unas semanas dije que era la última vez que la mariposa volaba a tu ventana, nunca fue tan literal como esa noche.
El mismo cristal que empañamos con nuestro sudor, y que guardó mis huellas dactilares como las de Rose en Titanic, ahora solo le queda entre restos de polvo un 'tengo ganas de ti'. La mariposa provocó un pequeño desajuste. Y alguna que otra frase que no leerás porque no escribiré.
Septiembre ha vuelto y tú no estás. Pero yo tampoco.