¿Dónde está tu calor, tu mirada y tu pasión? El silencio está gritando en todas partes pero, es que de todas formas, nunca me entiendes cuando te hablo con la voz. Silencio, eso es lo que somos. Huelga de palabras, orgullos ganando partidas y puntos finales. Falsa ignorancia y... ¿olvido? quizás. El planeta es demasiado grande para encontrarte una tercera vez. Aunque a la tercera va la vencida y tu dirección ya me la sé, podemos atajar un poco. Pero siempre hemos ido muy deprisa, jugamos a ser nadie y no lo conseguimos. En este juego hoy voy ganando, ayer perdí. Depende de mí y yo, no me levanto ni me acuesto, hago un esfuerzo y me meto en mi caparazón. Dejo que los días pasen, que el tiempo pase. Y que nos mate el reloj. El reloj o las ganas. Que no aguantes ni un segundo más ese tic-tac y vengas a comerme a besos en un plis-plas. Porque como dice Sabina, lo atroz de la pasión es cuando pasa, cuando al punto final de los finales, no le siguen dos puntos suspensivos. Pero ninguno de los dos puso un punto final.
Y algunos todavía dudan si vas a volver.
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