sus ojos son una espiral que te animan a seguir funcionando.

Con alguna copa de más para tener alguna lágrima de menos, seguía con mi vida.
Mi vida sin ti.
Con la ilusión apedazada, la esperanza remendada y los ojos tan tristes que solo sabían sonreír.
La luna cóncava indicaba que estaba creciendo -pero en realidad estaba así porque acunaba mi llanto para consolarme- y en un par de semanas estará llena -espero que de cosas buenas-.
Lo mejor que podía pasar es que dejaras de ser un ojalá y te convirtieras en ese "sal, estoy aquí".
Y pasó, apareciste.
Seguiste el guión de mi película, hiciste lo que tenía planeado para ti.
Después de que el silencio gritara en todas partes durante tantos días quien gritó fue mi garganta. Deshizo el nudo y salieron todas las palabras a borbotones, sin sentido, sin dirección -no, no lloraba, yo no lloro nunca en público-. Pero dejé de asfixiarme aunque apenas y a penas recuerdo nada.
Solo sé que hay abrazos que te devuelven la vida y sonrisas que alegran los ojos más tristes.
Que la noche es más oscura justo antes del amanecer y que nunca he amanecido a tu lado.
Que siempre he pasado la última oscuridad sola porque arrancas y te vas antes de que entre en el portal -ni hablar ya de ver salir el sol-.
Y que yo quiero que te quedes, -en la luz y en la oscuridad-, siempre.


No te asustes por la falsa trascendencia de mis palabras. Yo solo necesitaba un recurso poético, y mi favorito eres tú.

Comentarios

  1. Pues si después de chillar todo esto, y de usarlo como recurso poético sigue sin darse cuenta de que estás ahí...apaga y vámonos.

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  2. Gritá, decilo, sea lo que sea que no te quede adentro. No termine de entender si al fin estan juntos o no pero espero que lo que pase sea lo mejor para vos.

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