reduzcamos el adiós a la magia

Te echo de menos.

Y punto.
Nada más.
Es solo esto, claro, conciso y directo.
He intentado hacerlo y decirlo de mil formas -todas fallidas-. Quizás por mi falta de valentía o mi excesivo coraje. Quién sabe si el miedo ha tenido algo que ver y si el orgullo ha intervenido.
Creo que mandaré a la mierda todas las cartas que esperan en el cajón y las que todavía rondan por mi cabeza. Las palabras me nublan la mente y yo solo quiero...

He vuelto, ¿vuelves tú?

Te espero; por eso no olvides que esperar es el verbo con más prisa del mundo.
Y que yo, empiezo a desesperar.
 
Todas las esperanzas escritas en el papel que ojalá no se haya llevado el aire.
-y ojalá aparezcas hoy-

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