ningún ideal vale una vida.

Aunque saliera sonriendo,
si la mirabas te dabas cuenta de que tenía los ojos brillantes.
Brillantes como cuando estás cansado de llorar y sin embargo es lo único que haces.

Si la mirabas te dabas cuenta de que escribía,
que guardaba los momentos en sus pupilas y los marcaba después con palabras.
-para no olvidar-

Si la mirabas te dabas cuenta de que seguía siendo más bonita que ninguna.
Bonita como cuando estás cansada de ser desastre, pero sigues siéndolo.
-por si acaso, ya sabes-

Y solo si la mirabas un poco más
adentro
te dabas cuenta de que quería.

Quería de verdad. Con todas sus fuerzas.
Que no hablaba porque tenía la voz rota y el aire le desgarraba la garganta.
Que le salían cristales por los poros y el charco de sangre la ahogaba.
Que se está muriendo porque no le queda mucha vida.
Ya sabes eso de que la vida sin ganas no tiene sentido,
y todo cada vez tiene menos sentido.

Si la mirabas te dabas cuenta de que su vida valía mucho más que todos los hombres que había conocido.
-aunque lo olvidara a menudo-
Que esos hombres nunca la conocerían porque su vida seguía guardando más barcos hundidos en el pecho que amores con finales felices.

Porque su vida seguías siendo tú,
poesía.

Tú con tus penas, tus nostalgias y tu tristeza
esa que tanta adicción crea.

Y ella,
ella seguía creando excusas
y pretextos
para postergar, para alargar,
para poder seguir huyendo.

Algún día entenderás que huir no te lleva a ninguna parte.

Que no era bonita porque tú la vieras bonita. Era bonita incluso fuera de tus ojos.
Y ahora que no tienes ojos para mirarla. Ahora que no estás. Ella sigue siendo bonita.
Y desastre. Por si acaso volvieras.
La esperanza es lo último que nos abandona. Y ese es un poquito el problema, que seguimos aquí sin motivos, simplemente por si acaso.
Ella sigue escribiendo, guardando y marcando. Para no olvidar.
Ella sigue sonriendo, brillando y llorando.
Ella sigue queriendo(te) mientras el silencio está gritando en todas partes.
Ella sigue rompiéndose, desgarrándose y ahogándose.

Ella sigue muriendo de vida,
o viviendo de muerte.

Ella sigue perdiendo ganas,
y ganando pérdidas.

Y todo esto con sentido
o sin,
total,
da igual,
solo es por si acaso.

Hoy te he vuelto a recordar.
Y es que recordar es lo único que puedes hacer cuando ya formas parte del Olvido.

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