Los pelos de tu barba desafiaban mis uñas, como si pudieran ganar la batalla,
como si no supieran que tu vida dependía de mí en ese momento
y que cuando quisiera podía acabar contigo.
Porque un pulgar puede asfixiar.
Aunque a mí, lo que me asfixia, son los plurales
y tus brazos cuando me aprietan fuerte contra ti, como para asegurarse de que sigo ahí.
Pero luego me besayunas y se mueren mis ganas de matar(te)
y de soltar(nos),
como si las pudiera cambiar por tus no-ganas de querer(me)
y de atar(nos).
No sé, quizás algún día entiendas que las personas se encuentran cuando tienen que encontrarse.
Que aunque el destino no exista, yo creo en él.
Cada uno es libre de creer en lo que quiera ¿no?
Cada ser humano tiene el derecho inalienable de autodestruirse.
Quizás la mejor forma de empezar esto habría sido diciendo que llevo todo el mes esperando que vuelvas,
y eso que todavía no te has ido.
Dices que te asustas,
pobre,
¿y quién no?
Porque creo que es la cosa más bonita que se le puede decir a alguien.
Sobretodo si ese alguien vive en tu cabeza.
Y ahora que ya he arreglado otro corazón,
empezaré a peinarme.
¿Pero por qué esto no tiene ningún comentario?
ResponderEliminarMe ha encantado.
De hecho, es como si me hubiera escuchado a mi misma diciéndolo :)
Pdta: despeinada también debes de estar preciosa.
Dice Neorrabioso que no es el amor una forma cualquiera de destruirse... y yo creo personalmente que tenía razón, es la más eficaz.
ResponderEliminarAbrazos