no estoy loca, de hecho, creo que es la primera cosa lógica que digo desde hace varios meses.

El veinticuatro ha amanecido pensando que Eme le estaba acariciando el pecho. Pero después ha empezado a clavarle las uñas y atravesarle la piel.
Cuando ha llegado a las costillas, esas manos que antes tocaban el piano esperando una melodía parecida a la felicidad salir de su boca, las han cogido con fuerza y las han desencajado. De la gola ha salido un grito desgarrador. El esternón ha dejado a la intemperie ese vacío que llevaba ocultando dos años.

Me han abierto en canal.
Y no he muerto.

Tú sigues sin entender que cuando hablo en tercera persona sigo siendo yo solo que un poco más cobarde.

Hacía tiempo que no sangraba esta herida.
Hacía tiempo que el nudo en la garganta no llevaba tu nombre.

Supongo que el tiempo suficiente para haber olvidado cómo dolías.
Supongo que el tiempo suficiente para haber olvidado cómo me rompías.

El gotelé de la habitación empezaba a caerse a cachos. Igual que en ese septiembre que no era septiembre sin ti.
Pero esta vez tampoco es septiembre; aunque sea contigo.

Hace unos cuantos fríos alguien me preguntó por ti, y solo pude responder que eres un cúmulo de finales sin fin.

Creo que nunca he acertado tanto al contestar una pregunta.
De la misma forma que creo que nunca he sabido irme del todo. Porque ya ves, sigo aquí. Aunque este aquí no sepa bien dónde está.

Es que, joder, te fuiste y te llevaste todos los puntos cardinales. En todo este tiempo no me he encontrado ni en el punto de desequilibrio, así que imagínate.
Aunque he aprendido a sobrevivir dándome por perdida.

Quería que lo supieras. Que ya sé vivir sin ti. Pero preferiría hacerlo contigo.

Que las mariposas solo tienen otoño si vuelves.

Y que el otoño ha vuelto, pero las mariposas se van.

Y que lo peor de irse, es que te dejen marchar.
 
Lo peor de irse, es hacerlo queriéndote quedar.

Comentarios

  1. A veces nos marchamos sin querer irnos pero dicen que todo viaje traerá cosas buenas...

    De lo único que estoy seguro es que dentro de ese pecho todavía hay mucho corazón para dar.

    Salud

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  2. Muy afilada la pluma, me gusta, sigue así.

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