me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace.

Era un ángel vestida de blanco y tenía pendientes en este mundo todavía.
Ya hacía catorce siglos de la primera vez que metiste las orejas en el centro de su andar y seguía sin controlar el tembleque en las piernas cuando veía aparecer esa sonrisa tan tuya.
Por no hablar de todas esas veces que salía a salvar el mundo solo para conseguir sacar las telarañas de tu corazón.

No sabría cómo explicaros que los amores de verano son eso,
de verano.
Que luego llega el otoño y joder,
qué guarrada sin ti.

Después decidió quedarse a vivir en el verano eterno de otro sol porque era la única estación en la que no estabas.

Pero entonces, en medio de ese verano,
nevó; 

Se hizo la cobarde como solo pueden hacerse los valientes,
y en lugar de escapar, se sentó a esperar.

Nunca un frío había azotado tan fuerte en la nuca de Agosto. Y ella lo sabía porque era Noviembre.

Siempre fuiste la causa, la explicación y la resolución del problema.

Eras todo
y más.

Noviembre había vuelto con su nostalgia pero esta vez era el mes del amor.

El otoño desprende magia y podría explicaros cómo un mes tan triste puede ser el favorito de alguien, pero no lo entenderíais si no sois capaces de ver el desencanto encantador de las hojas muertas que decoran las calles de la ciudad olímpica.

y ella dejó de hablar en tercera persona.

He recuperado mi corazón
-y suerte, que se me habían acabado los de repuesto-

Ya sé que duele volver y encontrarte con nada
pero imagínate lo que es no volver nunca,
¿peor, no?
Mejor para el dolor será 
no buscar para no encontrar
y no imaginar para no ir sin volver.

Ahora se escapa otra vez el verano.
Y he perdido la cuenta de cuántos cuentos cuento
de cuántas historias finales hemos tenido
y con cuál prefiero quedarme.

Lo único que tengo claro es que
el reencuentro fue en una noche azul.
Y aunque Santi no se equivocó, lo que no sabía
es que tus mareas siempre volverían a mi luna histérica
y que las lo-curas siempre acabarían colgando de nuestras manos.

Ahora, si soy más cuerda que agua, si las manos ya no son nuestras,

¿cómo curarnos?

Comentarios

  1. Siempre pensé que nunca iba a vivir un amor de verano hasta que lo he hecho. Y pasé por Octubre como caminando sobre cristales rotos y sentí el frío aunque afuera todavía se rondaran los 30 grados.

    Ahora llega Noviembre y aunque sea un mes nostálgico y de cádaveres en las aceras supongo que he vuelto a sonreír un poco, supongo que porque veo las cosas con cierta perspectiva y de todo se puede sacar una lectura positiva ¿no?

    Quizás esa sea la mejor forma de curarse, saber que seguimos a pesar de las mareas y que todavía, aunque parezca increíble, nos queda corazón.

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