si no puede hacerte daño, no podrá hacerte feliz.

Como cuando la primera vez que quedamos,
como cuando aún éramos unos desconocidos que se morían de ganas.

Ahora somos unos muertos con ganas de desconocernos
y es la última vez que nos vemos.


Cuando veníamos rotos de otros amores y buscábamos recuperar el calor, que nos había quitado Agosto, en un otoño desolado y un invierno adverso.
Que luego Abril traía el desencanto cogido de la mano de la felicidad y los enjaulaba en mi vida llevándose las llaves.
Que mi vida entonces se partía en mil pedazos y yo me asustaba.
Y huía.
Como tú de mí,
pero yo de mi vida sin ti.

Entonces un día cualquiera decidía(s) volver a reconstruir(me).
Nunca he necesitado razones para hacer algo. Solo lo he hecho si me ha salido de dentro. Y si me salía de dentro siempre me sobraban los motivos. Porque lo hacía si tenía ganas. Si quería.
Y claro que (te) quería.


Ha llegado Mayo, con M de magia y todo sigue patas arriba.
Tú vuelves aunque a medias.
Pero vuelves.

Me desvío porque no me desvistes.
Porque prefieres mil bocas a tener un amor siempre.
Porque no eres lo que quiero ni lo que busco
pero eres,
y eso es mucho más que todo lo que pueda anhelar.

Si te escribo es porque no te veo
y si te veo no me besas
y si me besas me confundes
y si me confundo me hundo
y si me hundo no me salvas.

Si te escribo es para que no me olvides
y si me olvidas para que me recuerdes.

Porque si me recuerdas me salvas
y si me salvas no me hundo
porque si me confundo me besas
y si me besas te veo
y si te veo, no me olvidas.

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