¿realmente quieres tenerme?

A golpes que me dejó aquella obsesión. Tú no me entenderás.
Las mañanas se tiñen de tu vida entera. Fuera el frío ha secado mi jardín y ya no te sientes un bicho raro.
Y frena.
La reproducción aleatoria me traiciona, Si te vas... empieza a sonar. Mi corazón se encoge, se hace pequeño, las costuras se rompen y se resquebraja mil veces más. La angustia me perfora debajo del esternón y el vacío me engulle soltando un gemido desgarrador de desconsuelo.
No puedo.
Ni siquiera quiero.

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