ya no sé qué tipo de aire respiro.

A ver si escribiendo menos consigo decir más. Que después de sobrevivir a 'Septiembre no es Septiembre sin ti' y 'a mi Octubre le faltas tú', llega Nostalgiaviembre.
Me repica el corazón porque M me mira desde el balcón de sus ojos amarillos, se ha puesto el traje oscuro. No llueve pero el suelo está húmedo y me encaramo como puedo. El beso, como un castigo divino, nos rompe los huesos porque no nos besamos donde sabemos. El lugar correcto es en tus labios. Y nos quedamos con las ganas. Todo había concluído... sin haber empezado.
A veces tan fría que quemo. ¿No ves que se la suda? Llevan tiempo esperándose, eran dos orgullos paralelos. De un fleco de mi alma herida: restos de sábanas, colcha, somier y colchón. La diferencia entre dejar que pase y dejarlo pasar. Al final solo quedan cenizas.
¿Hoy no lloras? me pregunta el corazón cuando golpeo la pared, como si golpear esa pared te hiciera volver.
Quién me iba a decir que cuando acabara de zurcir las heridas de las noches mal dormidas llegarías tú. No sé a qué estamos jugando pero vamos perdiendo. Donde hay lunas de tela y un sol navajero, me bebí la razón y me fumé el corazón. ¿Ahora sí que podemos besarnos, no? Porque nadie que merezca la pena te dejará marchar.
Porque el orgullo puede hacerte fuerte, pero no feliz.

Este Otoño desolado se rinde repitiéndome que las musas inspiran, no escriben. Pero, querido Noviembre, por favor, dame algo grande para recordar. Y mientras, la casualidad del primer viernes se pone el disfraz de una mariposa gritando a M:
 
 ¿Qué quieres? ¿Amor? ¡Pues ya somos dos!

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