¿qué saben las tripas de puños cerrados?

No me gustan los Martes. Hoy es Martes, y no solo es imposible sin tu voz sino que además es 21. Y seguimos sumando. Un año más con una persona menos. No hace falta que diga lo mucho que te echo de menos. ¿cuántos llevo sin ti? creo que ya son cuatro... Cuatro que se dice pronto, cuatro años rompiéndome por partes que ni siquiera sabía que existían. Cuatro años llenos de nudos en la garganta y ojos empañados cada vez que a alguien le da por recordarte. Cuatro años siendo fuerte porque no hay más remedio. Porque hay que seguir. Porque el tiempo no espera a nadie y poco importa si una vida se ha quedado por el camino. Una ausencia que nunca se llena, alguien que siempre falta.
No creo que llegue a perdonarme nunca no haberlo hecho cuando podía. El pensar 'ya lo haré mañana, no viene de un día'. Pues resulta que sí. Esperarme un día más será la condena que llevaré toda la vida. Esa lección la aprendí con el palo más grande que me he llevado. Por eso nunca espero. Por eso cuando quiero a alguien tengo la urgencia de decirlo o hacerlo en ese mismo instante.
Todavía recuerdo cuando me cogiste de la mano por última vez y yo te dije sonriendo 'tranquilo, en septiembre habré vuelto'. Claro que iba a volver, lo que no sabía es que tú ya no estarías esperándome detrás de las cortinas blancas y saldrías silbando 'cucuiada'.
Recuerdo llegar y encontrarme el vacío. Encontrarnos a todos perdidos sin ti. Desolación. Lágrimas. Y tú allí, frío, inmóvil. Entonces, cogí una libreta y empecé a escribir. Para ti, para mí, para ellos.
Y ahora estoy aquí, en el pueblo bajo el sauce llorón, cuatro años después recordándote. Solo muere lo que se olvida, y yo, ya sabes que en olvidar soy un desastre. Por recordar, recuerdo todo. Y aunque no fuera así, es imposible olvidar alguien como tú.
Sé que en donde estés, sigues leyéndome y espero que te sientas orgulloso de la persona en la que poco a poco me he ido convirtiendo.
T'estimo molt bolu.
La teva Sasha.

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