Me miró a los ojos y me gritó: '¿Quieres saber qué me pasa? Pasa que no pasa nada. Eso me pasa.'
Y yo... no pude hacer más que abalanzarme sobre él; le besé. Era un principio que apuntaba maneras de final.
Y un año más tarde, Nada suena en mi cabeza; y me ahogo.
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