Hablo del vacío. De las hojas que se arremolinan en los rincones, de las palabras que se lleva el silencio y de las lágrimas que tragan las alcantarillas. De los árboles que se desvisten y nosotros que nos anudamos. Del olor que deja la lluvia después de la tormenta y la tormenta antes de la calma. De la falta que me haces tú y la falta que me hace él. De jugar con la magia de las palabras y cambiar de persona en él sin que nadie se dé cuenta. De los días grises, las calles grises y las personas grises. De las melenas al viento, los despojos del alma y las miradas saturadas. De heridas abiertas que no sangran pero tampoco cicatrizan. De que en realidad me importas menos de lo que creo y de que la sonrisa asoma por la comisura de sus labios cuando resigue la costura de mi espalda. De que la Ilusión no se da por vencida nunca. Y de que yo estoy apostando por las tres cuartas partes.
Que yo, debería volver a sonreír.
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