no podía concebir que un ángel fuera más espléndido.

Eh, que el Otoño no es tan triste si tienes con quién compartirlo. O con quién intentarlo, una y mil veces.
¿Me hará tostadas para desayunar? No lo sé. Dejaré que me sorprenda. Dejaré que el sol entre por la claraboya y seque los pantanos de mis brumas y queme los tronos donde reinen dudas.
Sí, él es mi sol (o era). Le pedí que no dejara de brillar, porque brilla(ba) tanto que incluso me hac(ía)e brillar a mí.
De verdad que iba a dejarme llevar porque la Ilusión viene a buscarme y me da otra oportunidad. Me ofrece un Octubre al lado de unos brazos que no me dejan caer, con unas manos que tratan de arreglarme. Pero el miedo se hace grande y empiezo a cuestionarme si está bien entregarse a alguien que te ama... Ni siquiera estoy segura de si quiero que sea él quién me arregle. Dejarse querer sin poder dar la misma moneda de cambio no es justo. Jugar con dos personas mientras tienes a una tercera en la cabeza no es muy ético. No hay ninguna excusa que pueda justificar un comportamiento como este. Y yo, más que nadie, lo sé.
El cruce de caminos se hace por momentos más insostenible. Y no puedo más, exploto. Supongo que como te pasó a ti. Has aparecido en un momento complicado de mi vida. Y de repente me veo usando esa frase, y me doy cuenta de que me he convertido en eso que tanto odiaba de ti.
Tengo suerte de ser consciente de ello y poder pararlo antes de que alguien resulte herido. Se acabó el marearlo con mis 'quizás' y mis 'tal vez', con mis 'no' que significan sí y con mis 'sí' que significan no. Escapo. Se acabaron los destiempos y los errores convertidos en aciertos.
Palabras vacías y corazones rotos subiendo por la cuesta del olvido y saltando suicidas por el acantilado del desamor.
Yo no he cambiado tanto, sigo escapando de las cuerdas y sigo prefiriendo quedarme loca (que no histérica). Y aunque te parezca que no escribo sobre ti, si te buscas, siempre te encontrarás entre mis letras.
Pero ahora... Ahora tengo a alguien que aparece justo cuando lo necesito (sin ser avisado) y me saca sonrisas y se preocupa por mí, alguien que llena el coche de vaho con palabras y no con sudor. Es mi mejor amigo y sin duda, la mejor casualidad que me encontré en el camino que seguía por ti.
A día de hoy, él, es el motivo de mi sonrisa diaria.

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