y cuando la luna empiece a bostezar, se te escapará el amor entre los acordes de la canción que nunca pudiste escribir.

Ayer llegó el invierno con su solsticio. Y también tenía que llegar el fin del mundo. Pero llegaste .
Otra vez detestando el roce del aire en su cuello y pidiéndole las estrellas. Pero las estrellas no se pueden regalar aunque os sobran los motivos y vuelves a las andadas mientras el cielo se pone tonto cuando ella arranca a bailar en el jardín de tus ojos.
Será porque no salen de mí estas ganas de nada menos de ti. Que la verdad es de Dios y del Diablo la razón.
- Yo siempre había preferido ser hipótesis que certeza.
- Fuera tapujos, que si te rompes ya te arreglaré.
El viento arremolina arco iris y sombras en las esquinas. Entiéndeme como yo entendí que tu forma de quererme eran las mil formas de perderme. Y déjame buscar los puntos finales entre los suspensivos que te esfuerzas en ir añadiendo.
- Pídeme besos, que a mí siempre me quedan.
- Pero eso sería avanzar p'atrás...
 
y yo no soy un cangrejo.

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