Supongo que echar de menos, siempre estuvo de más. Que las palabras nunca han sobrado cuando los silencios reinaban y las mentiras, en cambio, eran medias verdades.
Arréglalo. Ponme un parche. Puedo seguir si me empujas y me das cuerda.
Cuando lo inesperado te alcanza... Cuando las noches grises se tornan rojizas.
Un último amanecer a tu lado -suplicaba entre líneas- y luego, te vas sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, con la melena al viento diciéndome adiós, como tú siempre quisiste.
Rememorar es muy lindo siempre que no se convierta en un lastre. Y soñar es tan hermoso. Nunca se sabe. Quizás cambie.
ResponderEliminarBeso
Los "ir y venir", acaban siempre siendo como mortajas. Es díficil olvidar y al final la memoria es siempre puñetera y acaba regresando a los mismos lugares una y otra vez. Sobre todo a aquellos que quedaron cerrados a medias y todavía se cuela un poquito de viento.
ResponderEliminarUn saludo.