ella buscaba un "para siempre" y él buscaba un "mientras tanto".

Nadie se dió cuenta, ni siquiera yo. Pero volvió con su veintinueve de Enero.
Volvió como nunca había vuelto. Casualidades de la vida, supongo.
Que a la tercera va la vencida.
Y Febrero asoma la cabeza, pillo como siempre. Es el mes de las sorpresas, ya lo sabéis. En Febrero nada es imposible y cualquier cosa puede ocurrir (sobre todo si se trata de ilusiones y decepciones).
Como por ejemplo que el primer fin de semana sea el último. O que nieve y haya incendios de nieve y calor. O que alguien vea Big fish tumbado en su cama y los reyes interrumpan la proyección dándote su regalo dentro de un sobre blanco. O que alguien se duerma acompañado de otros brazos y haga tostadas para desayunar. O la sensación de despedirse y notar, sin entender ni saber por qué, que esa será la última vez... Y que la última semana del mismo mes, tus miedos y tus sospechas se hagan realidad. Que salgan a la luz las dobles caras, los dobles sentidos de las palabras y las dos mujeres. Pero no... Ya nada de eso tiene importancia, solo que a veces me da por recordar...
Suerte que tengo alguien que se encarga de sacarme sonrisas, aunque haya estado a punto de perderlo más de una vez por culpa de mis miedos. Pero entiéndelo, todavía estoy mal cosida, ¡ay! házmelo despacito ... No te rías que es verdad, que no me lo ha hecho nadie, que duermo solita...
El equilibrio (no) es imposible.
 
There can only be one.

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