había veces que ni dormía, solo esperaba a que él apareciera, con su mirada y su media sonrisa.

Supongo que echar de menos, siempre estuvo de más. Que las palabras nunca han sobrado cuando los silencios reinaban y las mentiras, en cambio, eran medias verdades.
Arréglalo. Ponme un parche. Puedo seguir si me empujas y me das cuerda.
Cuando lo inesperado te alcanza... Cuando las noches grises se tornan rojizas.
Un último amanecer a tu lado -suplicaba entre líneas- y luego, te vas sonriendo, con lo puesto, por la puerta del balcón, con la melena al viento diciéndome adiós, como tú siempre quisiste.

2 comentarios:

  1. Rememorar es muy lindo siempre que no se convierta en un lastre. Y soñar es tan hermoso. Nunca se sabe. Quizás cambie.
    Beso

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  2. Los "ir y venir", acaban siempre siendo como mortajas. Es díficil olvidar y al final la memoria es siempre puñetera y acaba regresando a los mismos lugares una y otra vez. Sobre todo a aquellos que quedaron cerrados a medias y todavía se cuela un poquito de viento.

    Un saludo.

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