ahora que al punto final le siguen dos puntos suspensivos.

Cansada de él, de mí y de un nosotros que se quedó estancado en el pasado. De los quebraderos de cabeza que me dejó en este corazón desafinado. Escapar fue una buena opción, aunque siempre he creído que la respuesta no es la huída. Y cuando ya estaba lejos, cuando había remontado el vuelo, recordé que, a veces, la mejor salida es quedarse.
Para esos entonces, tú ya manejabas el viejo truco de nunca desaparecer, y, ahora, sin planearte, de forma magistral apareces.
Pero lo importante es que funcionó, me funcionó.
Me colgué de otro vuelo, dejé que alguien se enredara en mis pestañas y me robara la ilusión. Había aprendido todo lo necesario para ser feliz. Y lo era.
Solo se me olvidó controlar una variable aleatoria de algún pretérito hipotético. Esa que vuelve siempre, incluso cuando no quieres (como los fantasmas del pasado).
Y me costó un poco aceptarlo, eso de que no pueden habitarse corazones afantasmados (como el tuyo), y que, por mucho que lo intentara, hay astillas clavadas tan adentro que no salen ni con mil astillas más (cosa que manda a la mierda el dicho de 'un clavo saca otro clavo').
Tú, que eres mi tirita, te pudres; y yo no puedo hacer nada para evitarlo. Porque no depende de mí aunque me empeñe en convertirme en tu vendaje. Y Dios sabe las veces que quise ser ella para quitaros ese dolor. A ti y a él. Pero no puedo ser ella; solo yo. Y ser yo no es suficiente cuando descubres que ella de forma despótica se llama igual en las dos vidas que trastoca. Y Dios sabe las veces que por culpa de ella he terminado gravemente herida; porque sus despojos no me han dejado ser amada.
Que sí pero no. Que contigo no pero sin ti tampoco.
Que no puedo hacer nada más.
Nada por ti.
Nada porque me quieras como quiero.
Así que no me ganes poco a poco si luego nos vamos a echar a perder.

1 comentario:

  1. A veces hay personas que nunca nos van a poder queder como queremos que nos quieran y que con tres palabras nos tienen ya ganados...

    No sé darle una explicación pero sucede. Tu historia me recordó una mía parecida.

    Saludos.

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