distraídos de las maravillas que tal vez podríamos haber creado.

Yo buscaba guerra. Tú buscabas huir.
Yo te atrapé. Tú me derrotaste.
Historias paralelas de amores diferidos.
Y ahora: reconstruir.
Sonrisas que decoran el ánimo y frases para quedar bien. Aquí viene uno más.
Feliz 2013.
No sé si quieres dormir conmigo, no sé si quieres que sea tu abrigo, no sé qué cojones hacer contigo. Porque Noviembre me mintió y aunque Diciembre tenía todas las letras, no te tenía a ti.
Descubrí que lo de cambiar tu negro por su azul no era una broma. Y el hecho de que me habías dejado de hacer falta era algo ineludible e irrefutable.
Siempre había creído, por alguna extraña razón que no llego a comprender, que Stand by te hacía pensar en ella. Esa que te trastocó la vida, como tú me la trastocaste a mí.
Suponía que bebías rubia la cerveza para acordarte de su pelo. Pero el cuarto movimiento con su realidad, me dijo que a la vida era lo único que le da sentido. Dejarse enloquecer, destruir y perder. Y de esa forma tú le diste sentido a mi vida igual que ella se lo había dado a la tuya.
Que hay marcas tan indelebles como cicatrices profundas. Que la noche es más oscura justo antes del amanecer y que dando patadas al reloj he vuelto cuando sale el sol.
Que justo ahí he recordado que no había visto amaneceres más bonitos que el de la luz filtrada por la persiana sobre tu espalda; y luego tus ojos, cuando se abrían los domingos por la mañana a mi lado pidiéndome una tregua, implorándome un poco más de sueño y yo me quejaba diciendo que la vida se escapaba entre bostezos y arrumacos, que mis oídos echaban de menos tu voz y mis orejas tus mordiscos. Pero salir de tu ombligo no merece la pena, susurraba debajo de las sábanas.
Vaya, que si me has dejado de hacer falta es porque había dejado de escuchar estas canciones que te llevaban escondido entre sus letras. Estos versos que me comen las entrañas. Este revertimiento del silencio. Y es que este corazón está cansado ya de despedidas y de las montañas que hubiésemos movido.

Parece que la felicidad este año lleva otro n(h)ombre.
La cabeza da martillazos y hasta nunca. Pero es superior a mí, la sonrisa siempre me delata.
Y lo único que les pido a los reyes es que se larguen mis penas por los callejones que dan al olvido y acuda desnuda a mis noches oscuras tu luna llena.

1 comentario:

  1. Impresionante. Curiosamente me siento muy identificada con todo lo que cuentas. Me encanta como escribes, buen post! :)

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