Fuera de mí.

Deseaba que no llegara nunca,
que viviera por siempre encadenado a mis pies mientras yo le pateaba el corazón,
que quisiera dejar de ser sombra y convertirse en luz,
en mi luz.

Ansiaba ser por siempre eso que aletea en su cabeza,
que no dejara de creer en conexiones ocultas,
que no abandonase la espera en lo alto de la escalera,
por si acaso decido volver.

Anhelaba que me echara de menos,
y que soñara conmigo,
y que no se rindiera,
porque yo nunca lo hice.

Mala suerte la mía que aquí, dentro de mí, estoy a salvo de todo.
De todo menos de mí.

1 comentario:

  1. Nunca se está a salvo de uno mismo, por eso creo conveniente limar las cuchillas internas, para evitar que corten y nos maten sin darnos cuenta.

    Besote.

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