Llevo toda la tarde intentando escribir esto. La verdad es que me han ido sucediendo una serie de cosas que me hacían cambiar todo lo que había escrito. Así que esta es ya la cuarta que borro y la quinta entrada que redacto y no sé exactamente qué voy a decir.
Nunca tan cerca de un te quiero y nunca tan lejos de un yo no.
Este año habla de rendiciones, de arriesgar y perder. De las dudas en primavera, del frío en verano, de volverte a ver en otoño y fundirse en invierno. Que seguir en el tejado hablando con la luna nunca había sonado tan bien. Aunque ya no seas tú el que sube las escaleras. Aunque ya no las suba nadie.
Y la verdad es que me gustaría acabar esto con un mensaje alentador. Con una pizca de esperanza.
Pero la extraña soy yo... Y no sé.