Pájaros locos

Me tiemblan las manos y siento un agujero negro en el estómago. No estoy nervioso, no, o sí, sí, quizás sí. La puerta… pero debo hacerlo, me está esperando. No, no quiero. Va, hazlo. ¡Qué frío está el pomo joder!

Hace ya un rato de los disparos en la calle, pero tengo miedo, yo siempre he tenido un sexto sentido para estas cosas y… Pobrecita esa niña, está aterrorizada. Voy a darle la mano a ver si consigo tranquilizarla.

Todos me miran fijamente, no me extraña, con el crujir de ésta puta puerta. Están asustados. Qué graciosa la niña con ese abrigo rosa. Creo que mamá le compró uno así a mi hermana después de la muerte de papá. Mamá siempre decía que la inteligencia, sin ambición, es como un pájaro sin alas.

La niña me aprieta fuerte de la mano. Me habría gustado tanto ser madre y tener mi propia familia… Qué inoportuna soy, ¿qué importancia tiene esto ahora? Supongo que, simplemente, no quiero morir. No. Lo que no quiero es que ella muera. La voy a proteger… yo, al fin y al cabo, ya soy vieja…

Por eso me hice este tatuaje en el brazo. La verdad es que quedó muy bien. Pero tendría que haberle dicho al berzotas del tatuador que hiciera las alas más grandes. Qué calor hace aquí dentro. Uy… Oigo ruido… ¡Hay más gente abajo! ¿¡cómo no lo habré pensado antes!? Voy a decirles a todos que bajen, así nos mantenemos alejados de las ventanas.

Se está acercando a nosotras… Qué hace la niña pregunt… Con que se llama Max… Tiene unos ojos gélidos y las facciones duras. No puedo aguantar la mirada más tiempo… Qué ocurrencias la niña… Que es nombre de perro dice… Me echaría a reír si no fuera porque estoy paralizada de miedo. Se ve que es tan inoportuna como yo en sus pensamientos, solo que ella no tiene la madurez suficiente para callarlos. Al final, todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado.

Tiene razón la mocosa botarate, yo también he pensado siempre que era nombre de perro. ¡Uy! Se me ha escapado… Todos lloran y ruegan por sus vidas. Qué imagen más patética. Por sus miserables vidas… Mmmm… a ver dónde dejo la kalashnikov… aquí mismo. Ya he notado que al quitarme la chaqueta y ver que no eran michelines lo que tenía alrededor de la cintura enloquecían en su dolor paranoico hipotético… Papá estará orgulloso de mí y sé que me está esperando.

- Hoy vamos a volar todos. Yo traigo las alas.

1 comentario:

  1. Se me quedó el cuerpo gélido al llegar a ese final. ¡Qué visión de la situación, chica!

    Siempre me sorprendes.

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